Historia antigua

Reino de Navarra: hechos e historia

Reino de Navarra, antiguo reino independiente de la península ibérica, existió desde la primera mitad del siglo XII (como Reino de Pamplona) hasta su desaparición en 1512. Su territorio correspondía, en gran parte, a la actual provincia de Navarra (≈10.390 km²), incluyendo la zona norte conocida como Tierra de Alian Puertos, que llega hasta el paso de Roncesvalles.

Reino de Navarra: hechos e historia

Geografía

El reino se encontraba entre el Labort y el Béarn, con Pamplona como capital. En la Edad Media la mayor parte de la población hablaba euskera, mientras que el dialecto navarro‑aragonés y, a partir de 1234, el francés se utilizaban en la administración. El relieve era mayormente montañoso, excepto en el sureste, donde la llanura árida de Las Bardenas (alrededor de Tudela) ofrecía amplias zonas de pastoreo.

Reino de Navarra: hechos e historia

Población y sociedad

Navarra albergaba una importante comunidad mora, concentrada en Tudela, que participaba en el ejército y en oficios artesanales. Existían también comunidades judías (aljamías) protegidas por los monarcas navarros, y los «francos», mayoritariamente franceses y gascones, que vivían en barrios separados de Pamplona y otras ciudades, aunque sus relaciones con la población local eran a menudo tensas.

Rol político

Aunque de dimensiones reducidas, Navarra jugó un papel relevante en la política internacional medieval. Controlaba la principal ruta de paso por los Pirineos occidentales y actuaba como estado tapón entre Gascuña, Castilla y Aragón. Las rutas de peregrinación hacia Santiago de Compostela cruzaban su territorio. Tras 1234, la dinastía francesa influyó fuertemente en el reino, vinculándolo estrechamente a la historia de Aragón y de la Corona de Castilla.

Historia

Tras la conquista musulmana en 711, Pamplona mantuvo cierta autonomía bajo sus gobernantes vascos. En torno al 798 Iñigo Arista se proclamó rey independiente. Más tarde, bajo los reyes García Íñiguez y Sancho Garcés, el reino se expandió al sur del Ebro, conquistando Nájera y gran parte de La Rioja. El apogeo se alcanzó bajo Sancho III «el Mayor» (c. 1000‑1035), que ejerció una breve hegemonía sobre la mayor parte de la España cristiana. Tras su muerte, el reino cayó bajo dominio aragonés hasta 1134, cuando los navarros proclamaron a García V como rey.

En 1234 la corona pasó a manos de la familia de los condes de Champagne, entre ellos Sancho VII y su sobrino Teobaldo I. A lo largo de los siglos siguientes varios reyes franceses, como Carlos II «el Malo», gobernaron Navarra, intentando reconquistar territorios españoles. En el siglo XIV la presencia francesa disminuyó y, en 1379, los castellanos ocuparon los castillos del sur.

Durante el siglo XV, Juan II de Aragón se hizo rey de Navarra por matrimonio (1425‑1479). Su reinado desencadenó una larga guerra civil entre facciones que apoyaban la unión con Francia o con Castilla. En 1484 el trono pasó a Juan de Albret, pero la posición estratégica de Navarra entre Francia y España hacía imposible mantener la independencia. En 1512 Fernando el Católico ocupó la zona española del reino, que fue anexada oficialmente a Castilla en 1515. La parte norte, situada en la vertiente occidental de los Pirineos, permaneció como reino independiente hasta 1589, cuando se incorporó a Francia. Navarra española mantuvo su estatus de comunidad foral hasta el siglo XIX y hoy constituye la Comunidad Autónoma de Navarra.

Administración

En la Baja Edad Media Navarra se dividió en cinco merindades: La Ribera (Tudela), Sanguesa, Pamplona (La Montaña), Estella y Alian Puertos. En Alian Puertos el merino real era representado por el castellan de Saint‑Jean‑Pied‑de‑Port. Bajo los merinos operaban los sozmerinos y, en los municipios, los bailes. El oficial militar supremo era el alférez. La tesorería, conocida como cámara de comptos, siguió en parte el modelo francés, con un recibidor general y tesoreros locales en cada merindad.

La moneda navarra circulaba junto a monedas francesas, gasconas y aragonesas. El derecho se basaba en el Fuero General de Navarra (compilado antes de 1155) complementado por fueros locales. En el siglo XIV, un sexto de la población tenía condición de hidalgos, con exenciones fiscales asociadas. La Corte General controlaba los impuestos extraordinarios y ordinarios, aunque su poder legislativo real era limitado, pues el rey decidía la convocatoria y los asuntos del parlamento.

El ámbito eclesiástico era complejo: obispos de Dax y Bayona (Gascuña), Tarazona (Aragón) y Calahorra (Castilla) reclamaban jurisdicción sobre distintas zonas. La escasez de recursos humanos obligó a los reyes a reclutar caballeros extranjeros como mesnaderos, que servían a cambio de una pensión anual. La cultura navarra del último periodo medieval estuvo fuertemente influenciada por la ruta de peregrinación y por la presencia francesa.