Historia antigua

Imperio Angevino: un imperio histórico de Europa

Orígenes del Imperio Angevino

El Imperio Angevino fue una entidad política que, a mediados del siglo XII, comprendía territorios que se extendían desde Escocia hasta los Pirineos. Fue fundado bajo el dominio del rey inglés Enrique II y continuó bajo sus sucesores inmediatos, Ricardo I y Juan I.

Territorios y posesiones

Los dominios angevinos incluían, entre otros, Normandía, Anjou, Maine, Touraine, Aquitania (con Gascuña, Poitou y Auvernia) y Bretaña, que pasó a formar parte del imperio cuando su duque, Guillermo II de Bretaña, se casó con la heredera Concepción IV.

En 1150 Enrique II heredó el ducado de Normandía de su madre, Matilde, hija del rey Enrique I. Un año después, tras la muerte de su padre, se convirtió en conde de Anjou, Maine y Touraine. En 1152, al casarse con Leonor de Aquitania, adquirió también el ducado de Aquitania y sus territorios asociados.

En 1171, el hijo de Enrique II, Geoffroy, se casó con la heredera del ducado de Bretaña y se convirtió en duque de esa región.

Como rey de Inglaterra (a partir de 1154), Enrique II también gobernó toda Inglaterra, el sur de Gales y, mediante soberanía, el principado de Gwynedd en el norte de Gales. En 1171 anexó Irlanda, controlando directamente la parte oriental y manteniendo una autoridad nominal sobre el resto.

En 1174, Guillermo I el León, rey de Escocia, reconoció a Enrique II como su señor feudal, una relación que se mantuvo hasta 1189.

División del imperio y conflictos con Francia

Los planes de Enrique II de repartir su “imperio” entre sus hijos provocaron disputas internas y guerras que el rey de Francia, Felipe II, aprovechó. Tras la muerte de Enrique en 1189, sólo Ricardo Corazón de León y Juan Sin Tierra sobrevivieron. Juan, nombrado señor de Irlanda (desde 1177), fue derrotado por Ricardo, quien mantuvo la mayor parte de los territorios familiares.

Durante el reinado de Juan (1199‑1216), Felipe II de Francia recuperó Normandía, Anjou, Maine y Touraine. El Tratado de París de 1259 dejó a los ingleses únicamente el ducado de Guyena (una porción muy reducida de Aquitania con Gascuña).

Declive y legado

La confiscación de los territorios en 1337, sumada a la pretensión inglesa al trono francés, desencadenó la Guerra de los Cien Años. Al final del conflicto, Inglaterra conservó sólo la ciudad de Calais, que perdió definitivamente en 1558.


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