1. Fortalecimiento de los bastiones estratégicos
Ahmose I reforzó las defensas de Tebas, el corazón del Alto Egipto, y de Menfis, la puerta de entrada al Bajo Egipto. Estas fortificaciones aseguraron una base segura para lanzar sus campañas contra los hicsos.
2. Campañas militares en el Delta
Con el ejército egipcio, bien entrenado y equipado con arqueros y carros de guerra, Ahmose reconquistó gradualmente el Delta, zona dominada por los hicsos. Las batallas se planificaron meticulosamente, aprovechando la superioridad táctica egipcia.
3. Sitio de Avaris
El punto culminante fue el asedio a Avaris, la capital hicsa en el Delta. Tras un prolongado bloqueo y varios asaltos, Ahmose logró tomar la ciudad, obligando a los hicsos a abandonar Egipto.
4. Diplomacia y alianzas
Además de la fuerza militar, el faraón buscó alianzas estratégicas, sobre todo con Nubia al sur, para evitar que otras potencias intervinieran mientras él expulsaba a los hicsos.
5. Unidad nacional
Ahmose promovió un fuerte sentimiento de identidad egipcia, apelando a la religión y a la tradición para movilizar a la población en apoyo de la guerra de liberación.
6. Reconquista de territorios perdidos
Tras la expulsión de los hicsos, el rey realizó expediciones para recuperar zonas cananeas que habían caído bajo su dominio y restablecer la supremacía egipcia en la región.
7. Consolidación del poder interno
Con la victoria asegurada, Ahmose inició una reestructuración del Estado: creó una administración centralizada, amplió la burocracia y fomentó la actividad económica y cultural, sentando las bases del Imperio Nuevo.