En inglés el ave conocida como pavo se llama turkey. Resulta sorprendente, pues el pavo es originario de América del Norte, no de Turquía. La explicación combina historia comercial, confusiones geográficas y errores de clasificación zoológica.
El origen del nombre
Hace cinco siglos, los comerciantes otomanos dominaban el tráfico de aves exóticas en Constantinopla. Vendían principalmente guineas (guineas africanas) y otras aves que en Europa se conocían como “turkey chicken” o simplemente “turkey”, es decir, "pollo turco".
Confusión con la guineafowl
Los otomanos también importaban guineafowl de Etiopía, a las que llamaban “turkey hen” ("gallina turca"). Así, la palabra turkey ya estaba asociada a aves provenientes del comercio otomano.
La llegada del verdadero pavo
Con la apertura del intercambio con el Nuevo Mundo, los europeos comenzaron a traer a Europa los auténticos pavos norteamericanos. Sin embargo, el mercado europeo ya estaba saturado de aves exóticas y, al ver una nueva especie, los consumidores la confundieron con las ya conocidas “pavos turcos”.
De ahí que, poco a poco, todas esas aves pasaran a llamarse indistintamente turkey.
¿Por qué los turcos no llamaron al pavo “turkey”?
Según el etimólogo Mark Forsyth, los turcos sabían que el ave no era suya y, al intentar darle un nombre, la asociaron erróneamente con la India, llamándola Hindi. No fue la única cultura que cometió este error.
La influencia de la idea de las Indias
Franceses, españoles y neerlandeses también usaron nombres vinculados a la India. En la época del descubrimiento de América, muchos europeos creían que el nuevo continente formaba parte de las "Indias". Por eso, el pavo se describió como "un ave de las Indias", y esa denominación perduró en varias lenguas europeas.
En resumen, el nombre inglés turkey es el resultado de una serie de confusiones comerciales y geográficas que se consolidaron en el vocabulario popular.