Victoria
Con 301 derribos en 1.104 misiones de combate, Gerhard Barkhorn se convirtió en el segundo as más exitoso de la Luftwaffe y uno de los más destacados de la Segunda Guerra Mundial.
Biografía

Nacido el 20 de marzo de 1919 en Königsberg, Prusia Oriental, Barkhorn ingresó a la Luftwaffe en 1938. Un año después empezó a volar el Messerschmitt Bf‑109, iniciando una carrera aérea que lo llevaría a ser el segundo as de Alemania.
Al principio no mostraba rasgos de prodigio. Formó parte del Jagdgeschwader 2 "Richthofen" durante la Batalla de Inglaterra y, en agosto de 1940, fue transferido al II/JG‑52. No obtuvo su primera victoria hasta 1941, cuando el JG‑52 se trasladó al frente oriental para la Operación Barbarroja.
El 2 de julio de 1941, en su 120ª misión operativa, derribó su primer avión enemigo. A partir de entonces sus victorias fueron acumulándose de forma constante. Su mejor día fue el 20 de julio de 1942, cuando abatió siete aviones soviéticos en una sola salida.

El 23 de agosto de 1942, tras alcanzar su 59ª victoria, recibió la Cruz de Hierro con Espada. El 19 de diciembre del mismo año, celebró su centésima victoria.
En junio de 1943 fue nombrado comandante del JG‑52. El 30 de noviembre, al superar los 200 derribos, se ubicó entre los cinco mejores ases alemanes, junto a Hermann Graf, Hans Philipp, Günther Rall y Walter Nowotny. Su 250ª victoria, el 13 de febrero de 1944, le valió la adición de las espadas a su Cruz de Hierro con Espada.

A pesar de una larga estancia en el hospital, en mayo de 1944 alcanzó la cifra de 300 victorias. Ese mismo mes, mientras escoltaba una formación de Stuka, su Bf‑109 fue derribado por un caza soviético. Fue hospitalizado durante cuatro meses.

Barkhorn combatió contra la mayoría de los cazas soviéticos y también contra aviones aliados entregados a la URSS, como el Bell Airacobra, el Hawker Hurricane y el Supermarine Spitfire. Según sus propias palabras, el mejor avión ruso era el Yak‑3.
Su avión fue derribado nueve veces; él sobrevivió en paracaídas en dos ocasiones y resultó herido dos veces. En una misión, después de incendiar un caza ruso, esperó a que el piloto saltara y, al preguntarle por qué no lo derribó antes, respondió: "Pensé que era el novio de una chica rusa bonita; tenía derecho a vivir y amar, como nosotros".
En el verano de 1944, Erich Hartmann, quien también superó las 300 victorias (352), felicitó a su amigo Barkhorn. Ambos fueron los únicos pilotos de la guerra que alcanzaron esa cifra, y fueron respetados por todos sus compañeros.
Nombrado comandante del JG‑6 en 1945, fue transferido al JV‑44, la unidad de élite que operaba los nuevos jets Messerschmitt Me‑262. Voló solo dos misiones; en la segunda su motor derecho falló y, al intentar atacar una formación de bombarderos estadounidenses, tuvo que realizar un aterrizaje forzoso que le provocó una grave lesión en el cuello. La guerra terminó antes de que pudiera volver al combate.
En total, Barkhorn realizó 1.104 misiones de caza. Según su relato, su combate más duro tuvo lugar en 1943 contra un LaGG‑3 soviético; la lucha duró casi cuarenta minutos sin que ninguno lograra imponerse.

Al final de la contienda fue hecho prisionero, pero cayó en manos estadounidenses, evitando así el largo cautiverio que sufrieron muchos pilotos alemanes en la Unión Soviética.
En 1955 ingresó en la nueva Fuerza Aérea Federal Alemana, tomó cursos de actualización en la RAF de Gales y ascendió hasta el rango de general, desempeñándose como director de operaciones del 4.º ATAF (Fuerza Aérea Táctica Aliada) en Ramstein. Permaneció activo hasta mediados de los años setenta.