América Española o América Hispánica es el conjunto de los países latinoamericanos que fueron colonias del Imperio español. Hoy en día abarcan territorios de América del Sur, Central y del Norte.
La colonización
El proceso de colonización comienza en 1492, cuando la expedición del navegante genovés Cristóbal Colón llega al Caribe en busca de una ruta alternativa a las Indias. Dos años después, el Tratado de Tordesillas (1494) delimita los territorios que pertenecerán a España y Portugal.
Tras la conquista, Colón fue nombrado gobernador de las nuevas tierras, pero su mala gestión provocó su destitución en 1500.
En 1517, tras la finalización de la Reconquista, los españoles redirigen sus esfuerzos militares hacia el Nuevo Mundo, donde descubren abundantes metales preciosos que se convierten en la base económica de la colonia. Todo el tesoro extraído se enviaba a la metrópoli bajo el pacto colonial.
Esclavitud indígena y africana
El impulso evangelizador de la Iglesia católica llevó a los colonizadores a intentar convertir a los pueblos originarios. Muchos adoptaron el cristianismo, aunque algunos sincretizaron sus creencias.
Aunque en teoría estaba prohibida la esclavitud indígena, en la práctica los nativos fueron capturados y obligados a trabajar en minas bajo el sistema de la mita en los Andes.
Los europeos introdujeron enfermedades como la viruela, el tifus, el sarampión y la gripe, que diezmaron a la población indígena.
Con armas de fuego, espadas más resistentes, caballos y alianzas estratégicas, los españoles derrotaron a los imperios mayas, aztecas e incas.
La esclavitud africana no se distribuía de forma homogénea: en el Caribe se sustituyó a gran parte de la población por africanos, mientras que en la zona andina coexistían indígenas y africanos según la labor requerida.
Sociedad colonial
La sociedad colonial se forjó entre la violencia y la mestizaje. La escasez de mujeres peninsulares provocó un amplio mestizaje con la población indígena; además, algunos matrimonios entre la nobleza indígena y funcionarios españoles buscaban reforzar alianzas locales.
La estructura social se dividía esencialmente en:
- Chapetones: la élite peninsular que ocupaba los cargos administrativos más altos.
- Criollos: descendientes de españoles nacidos en América, pertenecientes a la nobleza y grandes terratenientes.
- Negros e indígenas: la base de la pirámide social, muchos de los cuales mantenían costumbres ancestrales.
Administración colonial
La metrópoli controlaba las colonias a través de la Casa de Contratación (inicialmente en Sevilla y luego en Cádiz) y el Consejo de Indias, representado en América por los chapetones.
Los cabildos o ayuntamientos municipales, nombrados por la corona, gestionaban la policía, la recaudación de impuestos y la justicia. La población local rara vez participaba en su elección.
Durante la invasión napoleónica (1807) y el secuestro de Fernando VII, la autoridad colonial quedó en entredicho.
En el siglo XVIII, España reorganizó sus dominios creando los virreinatos y capitanías generales: Nueva España, Nueva Granada, Río de la Plata, Nueva Castilla, Guatemala, Cuba, Venezuela y Chile.
Independencia de la América española
Los movimientos independentistas surgieron entre 1808 y 1829, inspirados por la Ilustración, la Revolución de los Estados Unidos y el rechazo a los abusivos impuestos reales.
Tras prolongadas guerras, los revolucionarios contaron con el apoyo de Gran Bretaña, interesada en abrir nuevos mercados y fuentes de materias primas.
La fragmentación de los virreinatos dio origen a naciones como Uruguay, Paraguay, Bolivia, Argentina, Chile, Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela, Panamá, Cuba, República Dominicana, Honduras, Costa Rica, Nicaragua, Guatemala y México. España mantuvo posesiones en Puerto Rico y en partes que hoy forman los EE. UU. (California, Texas, Florida, entre otras).
Lecturas relacionadas:
- Descubrimiento de América
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