La Era Napoleónica se desarrolló entre 1799 y 1815. Comienza con el golpe del 18 de Brumario y termina con la derrota de Napoleón Bonaparte en la Batalla de Waterloo.
Napoleón accedió al poder respaldado por la burguesía y el ejército, presentándose como garante de la continuidad de los ideales de la Revolución Francesa.
Índice de contenido
- Contexto de la Era Napoleónica
- Fases de la Era Napoleónica
- Golpe del 18 de Brumario y el Consulado
- Imperio Napoleónico (1804‑1815)
- Gobierno de los Cien Días (1815)
- Congreso de Viena
Contexto de la Era Napoleónica

Tras la muerte del rey Luis XVI (1754‑1793), las naciones europeas temían que los ideales revolucionarios se extendieran.
Para contenerlos, se formó la Primera Coalición en 1793, integrada por Austria, Prusia, Holanda, España e Inglaterra contra Francia.
En medio de la guerra, los jacobinos arrestaron a los líderes girondinos, promulgaron la Constitución de 1793 y dieron inicio al período conocido como el Terror, con suspensión de derechos y ejecuciones sumarias.
La situación siguió alarmando a los monarcas europeos, que en 1798 crearon la Segunda Coalición Anti‑francesa (Gran Bretaña, Austria y Rusia). En este contexto, Napoleón Bonaparte surgió como una solución para varios sectores de la burguesía.
Fases de la Era Napoleónica
Para facilitar su estudio, la era se divide en tres etapas:
- Consulado (1799‑1804)
- Imperio Napoleónico (1804‑1815)
- Gobierno de los Cien Días (20/03/1815‑08/07/1815)
Golpe del 18 de Brumario y el Consulado
El golpe del 18 de Brumario de 1799 fue planeado por el obispo Sieyès (1748‑1836) y por Napoleón Bonaparte.
Napoleón depuso al Directorio con una columna de granaderos y estableció el Consulado, concentrando el poder en tres cónsules: Bonaparte, Sieyès y Ducos.
El trío redactó una nueva Constitución que nombró a Napoleón Primer Cónsul por diez años, otorgándole poderes dictatoriales.
Ese régimen se utilizó para defender a Francia de enemigos externos; los bancos franceses emitieron una serie de préstamos para financiar las campañas.
Se creó la Sociedad Nacional para la Promoción de la Industria, impulsando el desarrollo industrial.
Concordato con el Vaticano
Uno de los actos más importantes de Napoleón como Cónsul fue reanudar el diálogo con la Iglesia Católica, interrumpido durante la Revolución.
Tras semanas de negociaciones, en 1801 Francia firmó el Concordato con el Vaticano.
El tratado hizo que la Iglesia renunciara a los bienes eclesiásticos confiscados, mientras el gobierno obtenía el derecho de nombrar obispos y la Iglesia sería pagada por el Estado.
Imperio Napoleónico (1804‑1815)
Con el apoyo de la sociedad francesa, Napoleón promulgó en 1804 la Constitución del año XII, que sustituyó el Consulado por una monarquía imperial.
En un plebiscito aprobó esta carta magna y, el mismo año, adoptó el título de Napoleón I, Emperador de los Franceses. La coronación tuvo lugar en la catedral de Notre‑Dame, en París, en lugar de Reims, como era tradición.
El acto se dio en medio de la guerra contra la Tercera Coalición Anti‑francesa (Gran Bretaña, Rusia y Austria).
Código Civil Napoleónico
En 1804 se instauró el Código Civil Napoleónico, que institucionalizó las transformaciones de la Revolución.
El código garantizó el apoyo de la burguesía, el ejército y el campesinado, estableciendo igualdad ante la ley, derechos de propiedad, reforma agraria, separación Iglesia‑Estado y eliminación de privilegios feudales.
Guerras Napoleónicas

La Primera Guerra Napoleónica se libró contra la Segunda Coalición (Gran Bretaña, Austria, Rusia, Portugal, Imperio Otomano y Reino de Nápoles). Rusia abandonó la coalición por problemas diplomáticos.
En 1800 Francia venció a Austria en la Batalla de Marengo y, en 1802, se firmó la Paz de Amiens con Gran Bretaña.
La guerra provocó una crisis financiera que se alivió con la creación del Banco de Francia, que controló la emisión de papel moneda y redujo la inflación.
Francia, aliada con España, derrotó a Austria y Rusia en Ulm y Austerlitz; sin embargo, en la batalla naval de Trafalgar, la flota británica aniquiló a los barcos franceses y españoles.
En 1806 Napoleón disolvió el Sacro Imperio Romano y fundó la Confederación del Rin, uniendo a la mayor parte de los estados alemanes bajo su protección.
Ante esta expansión, Gran Bretaña, Rusia y Prusia formaron la Cuarta Coalición.
Los prusianos fueron derrotados en Jena y los rusos en Eylau y Friedland (1807). Como resultado, se firmó el Tratado de Tilsit, que convirtió a Rusia en aliada francesa.
Con la derrota de la Cuarta Coalición, Napoleón se convirtió en el gran señor de la Europa continental.
Para administrar los vastos territorios, colocó a sus familiares en reinos satélites: José en Nápoles, Luis en Holanda y Jerónimo en Westfalia; sus hermanas Elisa, Carolina y Paulina gobernaron en la península italiana.
Bloqueo Continental
Las victorias militares de Napoleón no afectaron el comercio británico, respaldado por su poderosa flota.
Inglaterra temía la competencia comercial y el posible levantamiento popular contra la burguesía.
Francia necesitaba consolidar mercados europeos bajo su dominio, por lo que impuso el Bloqueo Continental, prohibiendo a los países europeos comprar productos británicos.
La flota británica, sin embargo, mantuvo el comercio con América y evitó el intercambio con Francia.
Los países europeos buscaban exportar materias primas y obtener bienes manufacturados de Inglaterra, lo que provocó tensiones y la ruptura de acuerdos comerciales.
En 1809 se formó la Quinta Coalición (Gran Bretaña y Austria). Rusia también rompió su pacto con Francia y fue invadida, pero el ejército napoleónico sucumbió al crudo invierno ruso; de los 450 000 soldados que marcharon, solo unos 30 000 sobrevivieron.
El fracaso de la campaña rusa dio origen a la Sexta Coalición (1813) compuesta por Prusia, Austria y Gran Bretaña.
En marzo de 1813 Napoleón fue derrotado en Leipzig; un año después, las fuerzas de la Sexta Coalición tomaron París.
Gobierno de los Cien Días (1815)

Con el apoyo de su guardia personal, Napoleón escapó de la isla de Elba y avanzó hacia París. La resistencia fue mínima; el batallón enviado por Luis XVIII se negó a detenerlo.
Napoleón retomó la capital y estableció el llamado Gobierno de los Cien Días, mientras Luis XVIII huía a Bélgica.
Terror Blanco
Tras la derrota, las naciones vencedoras se reunieron en el Congreso de Viena para redefinir el mapa europeo. Luis XVIII fue restaurado en el trono y se inició el Terror Blanco, en el que la aristocracia y el alto clero buscaron vengarse de los republicanos.
Se exigió la devolución de tierras confiscadas a los campesinos durante la Revolución, desencadenando disturbios, masacres y persecuciones.
Batalla de Waterloo
La noticia del regreso de Napoleón sorprendió a Viena, provocando la formación de la Séptima Coalición. Las fuerzas aliadas se enfrentaron a Napoleón en la Batalla de Waterloo, en Bélgica.
Derrotado, Napoleón abdicó, fue exiliado a la isla de Santa Elena y murió allí en 1821.
Congreso de Viena
Con Waterloo, la Era Napoleónica llegó a su fin y comenzó el intento de restaurar el Antiguo Régimen mediante el Congreso de Viena (1814‑1815).
El congreso instauró una política de compensación territorial para las naciones vencedoras y estableció un equilibrio de fuerzas entre los estados europeos.
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