Civilización minoica o cretense. Se desarrolló en la isla de Creta, al sur de Grecia, entre el 3000 y el 200 a.C. Esta cultura prehelénica también se conoce como egeo, cretense o minoica, nombre que proviene del legendario rey mítico Minos, símbolo de la grandeza cretense. En los jeroglíficos egipcios ya aparecen como Kafti, que se traduce como “hombre de las islas”. Durante este período Creta se convirtió en el principal centro político y cultural del Mediterráneo oriental.
1. Actividad comercial
Los cretenses eran comerciantes excepcionales, gracias a una navegación avanzada que les permitía viajar rápidamente. Intercambiaban mercancías con las islas vecinas del Egeo y sus barcos, impulsados por el viento, podían llegar al delta del río Nilo en apenas tres días, estableciendo un intenso intercambio cultural con Egipto. Esta actividad dio origen a ciudades importantes como Cnosos y Faistos. Los mercaderes de Cnosos surcaban todas las rutas, exportando productos de la industria insular, sobre todo objetos de bronce y cerámicas de colores vivos.
2. Desarrollo cultural
Los estudios de la civilización minoica, iniciados por el arqueólogo inglés Arthur Evans, revelan su excelencia en metalurgia, cerámica y arquitectura, entre otras áreas.
Metalurgia
Los minoicos dominaban el trabajo del oro, cobre y bronce, creando joyería fina y elaborada. No conocían el hierro, pero su habilidad con los metales era notable.
Arquitectura
Los restos arqueológicos de Cnosos y Faistos muestran palacios amplios y elegantes, de dos o tres pisos, con interiores lujosos que reflejaban la riqueza de sus propietarios. Utilizaban columnas de estilo dórico y decoraban las paredes con frescos de colores brillantes, evidenciando influencias del Cercano Oriente.
Cerámica
Sus vasijas de barro superaban a las egipcias, presentando motivos marinos y una paleta de colores que incluía amarillo, rosa, rojo, marrón, naranja y blanco. También dominaban la técnica del esmaltado.
Escritura
Conocían más de cien signos, todavía sin descifrar completamente.
Además, cultivaban la música —inventaron la lira— y practicaban deportes como el boxeo, las carreras y los torneos de toros.