La civilización micénica tuvo su centro geográfico en Micenas, una ciudad fortificada de la región de Argólida, situada en la península del Peloponeso. Esta cultura, también conocida como creto‑micénica por su estrecha relación con Creta, floreció entre 1600 y 1104 a.C., año en que los dorianos del norte la invadieron y la destruyeron.
Otros centros micénicos importantes fueron Tirinto, al sur de Micenas y cercano al mar, y Troya, en Asia Menor, cerca del estrecho del Dardanelos.
1. Actividad comercial
Para comprender la civilización micénica es esencial conocer las redes de intercambio que unían a los pueblos del Mediterráneo. El comercio era el principal medio de comunicación, transmisión material y cultural. Exportaban principalmente vino, aceite de oliva y productos manufacturados de cobre y bronce.
En diversos puntos geográficos vivían poblaciones bajo la influencia o el dominio de los creto‑micénicos.
Evidencias del comercio micénico:
Este: en la costa de Asia Menor, la ciudad de Mileto alcanzó un notable desarrollo económico. En el norte de Siria, el centro comercial era Ugarit (actual Ras Shamra).
Oeste: extendieron sus actividades a la Italia meridional, fundando la fábrica en Taras (hoy Tarento). También llegaron a Sicilia, Cerdeña, las costas francesas y la península ibérica.
Sur: Egipto, al noreste del continente africano, constituía un mercado importante para las exportaciones micénicas.
En detalle, Siria les suministraba cobre y estaño; España, estaño y plata; Cerdeña, plata; Egipto y Nubia, oro; los países bálticos, ámbar; Chipre, cobre; el marfil provenía del sur de África. Se presume que también explotaban minas de estaño en el suroeste de Inglaterra.
2. Desarrollo cultural
Los micénicos heredaron muchos elementos culturales de los cretenses, pero su contacto con los pueblos del Este impulsó su máximo desarrollo.
2.1 Arquitectura
Micenas destaca por sus imponentes muros ciclópeos. La entrada principal, conocida como la Puerta de los Leones, está decorada con dos leones en relieve sobre el dintel, flanqueados por una columna.
Su magnitud hizo que generaciones posteriores las atribuyeran a seres mitológicos, los Cíclopes, gigantes con un solo ojo en la frente.
Los túmulos monumentales, las mayores construcciones de bóveda del mundo, datan del mismo periodo; mil años después los romanos modelaron el Panteón siguiendo ese estilo.
En una colina construyeron la acrópolis o ciudadela, que funcionaba como palacio y templo. Introdujeron la bóveda y el techo a dos aguas, rasgos que perduraron hasta la Grecia clásica.
2.2 Cerámica
Tras la caída de Cnosos, la supremacía artística pasó a Micenas. Sus artesanos mantuvieron la tradición cretense sin cambios drásticos en gustos ni motivos decorativos, al igual que en la metalurgia y otras artes.
2.3 Escritura
Se han hallado numerosos archivos de tablillas de arcilla. Los investigadores británicos Michael Ventris y John Chadwick descifraron la escritura silábica conocida como Lineal B (en contraste con la más antigua Lineal A). Determinaron que el idioma de estas inscripciones era el griego, el mismo que usarían siglos después Platón y Homero.
2.4 Religión
Los micénicos adoraban a los dioses del Olimpo que seguirían siendo venerados en siglos posteriores: Atenea, Poseidón, Apolo, Ares, Zeus, Hera y Dionisio. En el caso de Dionisio, Homero no lo sitúa en el Olimpo, lo que sugiere un origen oriental.
Esta brillante civilización llegó a su fin en el siglo XII a.C., cuando los dorianos invadieron el Peloponeso.