China es el país más extenso de Asia y uno de los más poblados del planeta. Allí se gestó una de las civilizaciones más influyentes de la historia. Tras la revolución liderada por Mao Zedong, el territorio chino experimentó transformaciones radicales. Mao, fundador del Partido Comunista Chino, proclamó la República Popular de China después de derrotar a Chiang Kai-shek en una sangrienta guerra civil. Ocupó la presidencia del Estado entre 1954 y 1959, impulsó la reforma agraria y lanzó la Revolución Cultural para eliminar los supuestos “elementos revisionistas” del liderazgo del partido.
1. Antecedentes de la Revolución China
Entre los siglos XVIII y XIX, mientras el colonialismo europeo se expandía, China permanecía estancada y sufrió invasiones brutales, sobre todo por parte de Gran Bretaña. El conflicto por el opio, conocido como la Primera Guerra del Opio, marcó el inicio de un siglo de humillación para China. Tras la derrota, la dinastía Qing cedió derechos de soberanía a los británicos, lo que alimentó la rebelión Taiping (1851‑1864) y, más tarde, el levantamiento de los “boxers” (1900‑1901), un movimiento xenófobo de campesinos y funcionarios contra las potencias extranjeras. La intervención de fuerzas coloniales sofocó a los boxers, pero evitó la partición total del país.
2. La República
En el siglo XX, la influencia europea introdujo fábricas, bancos y maquinaria en China. Obras económicas, políticas y científicas fueron traducidas al chino, generando un clamor intelectual por la modernización. En 1905, el político Sun Yat-sen fundó el partido nacionalista Kuo‑Min‑Tang, que en 1911 impulsó la caída de la dinastía Qing. En 1912 se promulgó una Constitución provisional y se proclamó la República de China; el último emperador abdicó. Sin embargo, las ambiciones de caudillos militares desencadenaron constantes enfrentamientos. La Conferencia de Versalles (1919) concedió a Japón los derechos alemanes sobre la península de Shandong, provocando protestas nacionalistas que sumieron a la joven república en una profunda crisis.
3. La Revolución China
El triunfo de la Revolución rusa en 1917 inspiró a los intelectuales chinos, que organizaron el Movimiento del 4 de mayo y, en 1921, fundaron el pequeño Partido Comunista Chino, cuyo líder más destacado sería Mao Zedong. En 1923 se estableció un frente unido con Sun Yat-sen para reorganizar el Kuo‑Min‑Tang, recibiendo ayuda militar de la Unión Soviética, que creó una academia bajo el mando de Chiang Kai-shek.
Origen de la Revolución China
Tras la muerte de Sun Yat-sen en marzo de 1925, Chiang Kai-shek dio un golpe de Estado en 1927 y persiguió a los comunistas, desencadenando la guerra civil. Los comunistas respondieron con una rebelión y la creación de su propio ejército. En 1934, para evitar la aniquilación, Mao y sus seguidores emprendieron la famosa Larga Marcha, recorriendo unos 12 500 km.
Unión de los ejércitos chinos contra Japón
La invasión japonesa se intensificó y, ante la amenaza, ambos bandos, comunistas y nacionalistas, se vieron obligados a unir fuerzas en la Guerra de Resistencia contra Japón (1937‑1945). Durante ocho años infligieron duros reveses al invasor, culminando con la victoria china en agosto de 1945.
Expulsión de los nacionalistas
Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, las fuerzas de Mao controlaban la mayor parte del territorio continental, mientras los nacionalistas de Chiang Kai-shek se refugiaron en la isla de Taiwán bajo la protección de la flota estadounidense. Allí establecieron la República de China, desarrollando una industria respaldada por capital norteamericano.
Fundación de la República Popular de China
El 1 de octubre de 1949, Mao Zedong proclamó la fundación de la República Popular de China y puso en marcha una serie de reformas estructurales en agricultura, industria y educación, logrando resultados notables en pocos años. Destacó la creación de comunas populares y, más tarde, el movimiento de los Guardias Rojos, que marcó la Revolución Cultural, una campaña destinada a erradicar supuestos elementos revisionistas dentro del partido.