Entre 1800 y 1845 Irlanda sufrió episodios puntuales de escasez alimentaria, pero la población lograba subsistir y exportar excedentes. En 1845 apareció en Europa una enfermedad fúngica, el tizón de la patata, que destruyó alrededor del 40 % de la cosecha, el principal alimento de los irlandeses.
La plaga persistió durante varios años, provocando la muerte de aproximadamente un millón de personas en lo que se conoce como la Gran Hambruna. La provincia de Connacht fue la más afectada; salvo en Dublín y sus alrededores, toda Irlanda experimentó una mortalidad excesiva.
Desarrollo de la emigración
La Gran Hambruna desencadenó una ola sin precedentes de salidas: los irlandeses abandonaron su país en masa. La provincia agrícola de Munster, en el suroeste, fue la que registró la mayor partida.
Esta emigración se caracterizó por su diversidad: también mujeres decidieron emigrar. Los Estados Unidos se convirtieron en el principal destino; aunque inicialmente la mayoría eran agricultores, muchos se asentaron en las grandes ciudades de la costa este y se integraron a la industria, contribuyendo al crecimiento de la nación americana.
Consecuencias
- Se estima que unos 2 millones de irlandeses emigraron; más del 60 % se dirigió a los Estados Unidos, mientras que Gran Bretaña, Australia y Canadá recibieron al resto.
- La Gran Hambruna alteró profundamente la sociedad irlandesa, provocando una caída demográfica drástica sin precedentes en la Europa moderna.