Contexto de la Primera Cruzada
En 1095 el papa Urbano II proclamó la cruzada para expulsar a los musulmanes de Tierra Santa. En los años siguientes se sucedieron varias cruzadas.
La llamada de los niños
En 1212, un niño de 12 años llamado Esteban de Cloyes‑sur‑le‑Loir fue recibido por el rey de Francia en París. Esteban reunió a unas 30 000 niños que soñaban con convertirse en guerreros de la fe.
Al mismo tiempo, en Alemania, el pastor Nicolás de Colonia convenció a miles de niños y a adultos pobres para que lo siguieran. El grupo cruzó los Alpes y llegó a Italia, donde el hambre y la penuria los diezmaron.
Nicolás, pastor del Rin, prometió que el Mediterráneo se abriría como el Mar Rojo para Moisés, permitiendo a sus seguidores alcanzar Tierra Santa. El “milagro” nunca se produjo; los niños, desilusionados, iniciaron el regreso bajo las mismas penurias, muriendo a millares.
Solo unos pocos lograron embarcar en dos naves hacia Tierra Santa, donde fueron masacrados. Finalmente, Nicolás fue capturado y ahorcado por familiares de niños desaparecidos.
El intento de Esteban tuvo un destino similar. Llegó a Marsella y algunos niños partieron en siete barcos hacia Tierra Santa. Dos naufragaron; los cinco restantes fueron desviados a África del Norte, donde sus dueños los vendieron como esclavos a los musulmanes.
El historiador holandés Peter Raents, al estudiar las fuentes, concluye que la Cruzada de los Niños involucró a muchos adultos de los estratos más bajos, y que los niños participantes provenían de esas mismas capas sociales.
Ni la Iglesia ni la clase dominante apoyaron la Cruzada de los Niños. Fue un movimiento espontáneo surgido “desde abajo”, imposible de aceptar para los poderes establecidos…
Por ello, algunos sugieren renombrarla como la Cruzada de los Pobres. Existe la teoría de que el mito del “encantado”, muy extendido en Alemania, se originó en la cruzada liderada por Nicolás.
