Contexto histórico
El Ducado de Oldenburg era uno de los numerosos estados alemanes que formaban el Sacro Imperio Romano Germánico. Su territorio se situaba en la costa occidental del mar Báltico, al norte de Bremen.
Oldenburg contaba con un ejército muy reducido: una compañía de infantería y algunas tropas de guarnición, a las que se sumó posteriormente una segunda compañía de infantería. Entre 1792 y 1806, durante las guerras de la Revolución Francesa, el duque Pedro Federico Luis logró mantener a su pequeño estado al margen de los conflictos que sacudían Europa.
La presión napoleónica
Todo cambió en 1806, tras la derrota de Prusia a manos de Napoleón. Después de someter a Austria (1805) y a Prusia (1806‑1807), Napoleón fundó la Confederación del Rin, una nueva organización política que incorporó, voluntaria o forzosamente, a la mayoría de los estados alemanes.
Oldenburg resistió la presión francesa hasta 1809. Ese año el duque se vio obligado a aceptar la "protección" de Francia. Como miembro de la Confederación, el ducado tuvo que aportar a la defensa común un batallón de infantería completo, compuesto por seis compañías: la 1.ª compañía de granaderos, la 6.ª de francotiradores y, entre ambas, cuatro compañías de mosqueteros.
Los uniformes eran de estilo prusiano, de color azul oscuro con puños rojos. Los granaderos lucían un alto gorro de piel negra, mientras que los demás vestían una peliza al estilo corso. Los accesorios eran de cuero pintado de blanco y los soldados portaban mosquetes franceses.
La movilización de 1809 y la ocupación de 1810
Cuando estalló la guerra contra Austria en 1809, Napoleón ordenó la movilización de las tropas del ducado. Las escasas fuerzas de Oldenburg fueron enviadas contra los rebeldes alemanes del duque de Braunschweig, aliados de Austria y que, tras ser perseguidos por los franceses, se dirigieron a la costa báltica para embarcarse en buques británicos.
El duque de Oldenburg ordenó a sus hombres evitar cualquier enfrentamiento con sus compatriotas alemanes. Enfurecido, Napoleón tomó represalias: en 1810 ocupó el ducado y obligó a sus soldados a incorporarse al 129.º Regimiento de Infantería francés.
De la conscripción a la derrota en Rusia
El duque logró escapar y se refugió en Rusia. Los oldenburgeses formaron el 1.º batallón del mencionado regimiento. Posteriormente se crearon otros dos batallones, mezclando soldados de Oldenburg con alemanes de Bremen, Hamburgo y Lübeck. El regimiento fue enviado a Rusia en 1812, donde fue aniquilado.
En 1813, tras la derrota francesa en Leipzig a manos de los rusos y sus aliados prusianos, los franceses abandonaron Oldenburg.
El regreso del duque y la última campaña
El 27 de noviembre de 1813 el duque regresó a la ciudad y, de inmediato, levantó un regimiento de dos batallones —uno de infantería y otro de guardia nacional—, que puso a disposición de la coalición anti‑francesa. Cada batallón contaba con unos 800 hombres.
El regimiento, bajo el mando del coronel Wardeburgh, participó en las operaciones de 1815 en Bouillón, Mézières y Sedan, formando parte de la invasión de Francia y vengando la dura ocupación napoleónica.