Del feudalismo a la monarquía absoluta
Durante la Edad Media la mayor parte de Europa vivía bajo el feudalismo, y Francia no fue la excepción. Con el advenimiento de la Edad Moderna, este sistema empezó a desintegrarse, dando paso al dominio de poderosas dinastías.
El auge de la monarquía francesa
Cardenal Richelieu y Mazarin
El rey Enrique IV (1589‑1610) fundó la dinastía Borbónica. Su hijo Luis XIII (1610‑1643) delegó en su ministro, el Cardenal Richelieu, la tarea de centralizar el poder, suprimir a los feudales y convertir a Francia en una potencia europea mediante la intervención en la Guerra de los Treinta Años (1618‑1648).
Luis XIV, el Rey Sol (1643‑1715)
Luis XIV se proclamó "Yo soy el Estado". Su reinado marcó el apogeo cultural y material de Francia; expandió el territorio mediante continuas guerras y construyó el majestuoso Palacio de Versalles, centro de la vida europea. Al morir, dejó al país agotado por los conflictos y aconsejó a su sucesor "trabajar por el bien público, no por la guerra y rodearse de buenos consejeros".
Luis XV (1715‑1774) y las regencias
Luis XV ascendió al trono a los cinco años. Su gobierno se divide en tres etapas:
- Regencia del Duque de Orleans (1715‑1723): mantuvo el poder real mientras el joven rey era menor de edad.
- Cardenal Fleury (1723‑1743): intentó estabilizar la economía mediante austeridad y reformas internas.
- Luis XV en ejercicio pleno (1743‑1774): su reinado estuvo marcado por el despilfarro de Versalles y la influencia de sus amantes, especialmente la marquesa de Pompadour, quien llegó a ejercer una gran influencia política.
Política del Duque de Orleans
Para consolidar su poder, el duque redujo el ejército, limitó la autoridad de los parlamentos y, bajo la dirección del escocés John Law, creó el Banco Real y la Compañía de Mississippi. La emisión descontrolada de papel moneda provocó una crisis financiera que acabó con sus intentos de reforma.
Cardenal Fleury
Fleury, de carácter pacifista, buscó equilibrar el presupuesto y fomentar el comercio, pero su avanzada edad y la resistencia de la nobleza impidieron reformas estructurales. En política exterior apoyó la Guerra de Sucesión de Polonia (1733‑1738), que culminó con el Tratado de Viena y benefició a Francia.
Luis XVI (1774‑1793) y la crisis del Antiguo Régimen
Luis XVI heredó un reino endeudado y una nobleza que se resistía a cualquier cambio. Su esposa, María Antonieta, era percibida como una extranjera extravagante que interfería en la política.
Intentos de reforma económica
Turgot (1774‑1776) propuso la eliminación de privilegios, la reducción de la deuda y la liberalización del comercio. Sus medidas ahorraron al erario unos diez millones de francos al año, pero fueron derribadas por la nobleza y la reina.
Necker (1776‑1781, 1788‑1790) introdujo un presupuesto transparente que mostró la magnitud del déficit y solicitó préstamos para apoyar a los rebeldes americanos, ganándose la simpatía popular.
Calonne (1783‑1787) intentó gravar a todos los estamentos, pero encontró la oposición de la aristocracia. Su política de endeudamiento masivo llevó a la quiebra del Estado y a la convocatoria de los Estados Generales.
Los Estados Generales y el estallido de la Revolución
El 5 de mayo de 1789 se anunció la reunión de los Estados Generales para el 14 de mayo. Era la primera vez desde 1614 que se convocaba este órgano, compuesto por el Clero (Primer Estado), la Nobleza (Segundo Estado) y el Tercer Estado (burguesía y campesinado).
El Tercer Estado exigió voto por individuo y una asamblea única. Cuando el rey se negó, los delegados se reunieron en la famosa "Sala del Juego de Pelota" y, el 17 de junio, se declararon Asamblea Nacional, comprometiéndose a redactar una Constitución.
La toma de la Bastilla
El 14 de julio de 1789, una multitud de más de diez mil parisinos asaltó la Bastilla, símbolo del poder absolutista. La caída de la prisión marcó el inicio de la Revolución y se celebra hoy como el Día Nacional de Francia.
Conclusión
De 1715 a 1789 Francia pasó de una monarquía absoluta y despilfarradora a una nación en plena crisis financiera y social, cuya respuesta fue la Revolución Francesa, que transformó radicalmente la estructura política y social del país.