Contexto internacional
Desde siglos atrás España ha sido objeto de interés de potencias extranjeras. En la Guerra Civil que estalló en 1936, el contexto político europeo llevó a Gran Bretaña a declararse neutral. Los políticos británicos desconfiaban de Franco y, al mismo tiempo, temían al comunismo.
La neutralidad británica y sus consecuencias
La neutralidad favoreció a Franco, pues la Comisión de No Intervención, creada por iniciativa británica, dificultó el suministro a la España democrática mientras permitía la ayuda a los nacionalistas. Hitler y Mussolini no fueron enfadados, pues Gran Bretaña buscaba reactivar a Italia como contrapeso a la expansión alemana.
Francia y el Frente Popular
Francia, políticamente debilitada y dividida, siguió la línea británica. El nuevo gobierno del Frente Popular, liderado por Léon Blum, apenas llevaba seis semanas en el poder cuando estalló la guerra. Por razones ideológicas quiso ayudar a la República, pero debía hacerlo en secreto para no provocar a la derecha francesa.
Blum envió material bélico, principalmente aviones de caza, a la República. Sin embargo, la derecha descubrió el acuerdo y presionó para que el gobierno se retractara. Oficialmente Blum cedió, pero compañías aeronáuticas francesas vendieron aviones sin armamento. Asimismo, Francia vendió armas a la República a precios inflados y con retrasos, bajo la presión británica que advertía que ayudar a la democracia fortalecería a Franco.
Apoyo italiano y alemán
Antes del alzamiento, el líder del movimiento nacionalista, el general Sanjurjo, había solicitado a Mussolini ayuda militar. Tras su muerte, el oficial Luis Bolíñ (más tarde jefe de inteligencia de Franco) viajó a Roma y obtuvo el apoyo italiano.
El 30 de julio llegó a Marruecos la primera escuadrilla de nueve bombarderos italianos. Italia envió posteriormente cazas Fiat‑CR.32, cañones, artillería pesada y un cuerpo de ejército de cuatro divisiones. Incluso submarinos italianos bloquearon puertos republicanos.
El apoyo alemán se centró en la calidad más que en la cantidad. Inicialmente Franco pidió transportes Ju‑52 para trasladar el Ejército de África. En agosto 1936 Alemania envió 20 Ju‑52 y 6 cazas He‑51, más tarde aviones antiaéreos, tanques ligeros Pz I y la Legión Cóndor, que en noviembre contó con 36 He‑51 y varios Ju‑52 convertidos en bombarderos.
Solo con la llegada, en primavera de 1937, de los primeros Messerschmitt Bf 109 B la Legión Cóndor alcanzó la paridad cualitativa con la Aviación republicana, que inicialmente utilizaba cazas soviéticos Polikarpov I‑15 e I‑16.
Intervención soviética
Las potencias occidentales empujaron a la República hacia la esfera de Stalin, ya que la Unión Soviética era la única que suministró armas en cantidad. Aproximadamente 4 000 asesores militares soviéticos, así como personal del NKVD, llegaron a España.
Desde octubre de 1936 se enviaron más de 1 000 aviones (cazas y bombarderos Tupolev SB‑2), 800 tanques, 400 vehículos blindados, 1 500 cañones de campaña y antitanque, 4 000 000 de proyectiles de artillería, 15 000 ametralladoras y 500 000 rifles. Sin embargo, la ayuda se concedió a cambio del 70 % de las reservas de oro españolas, que Stalin almacenó a cambio de pagos en dólares y tasas de almacenamiento, lo que supuso un enorme coste para la República.
Comparativa de material bélico
Los cazas alemanes He‑51 eran inferiores a los Polikarpov I‑15 soviéticos. Solo con los Bf 109 la calidad se equiparó. En cuanto a tanques, los nacionalistas usaban carros de combate italianos Cv 33/35 y tanques ligeros alemanes Pz I, mientras que la República disponía de los soviéticos T‑26 y BT‑7, superiores en blindaje y armamento.
Los cañones antitanque nacionalistas (PAK 36 de 37 mm y el italiano de 47 mm) eran menos eficaces que los soviéticos de 45 mm y los franceses de 25‑47 mm. La derrota republicana no se debió a la falta de material, sino a su mala gestión logística y de mantenimiento.
Las Brigadas Internacionales
Los voluntarios extranjeros, organizados en las Brigadas Internacionales creadas por la Internacional Comunista bajo la iniciativa de Maurice Thorez, llegaron de 53 países. Aproximadamente 35 000 hombres, muchos obreros o campesinos con escasa preparación militar, combatieron en España.
Los criterios de selección y la disciplina dentro de las brigadas fueron objeto de controversia. El francés André Marty, responsable de los tribunales militares, autorizó la ejecución de al menos 500 brigadistas acusados de cobardía, espionaje o actividades anticomunistas.
Conclusiones
La Guerra Civil española fue un conflicto donde ideología, intereses económicos y estratégicos se entrelazaron. La neutralidad británica, la ayuda italiana y alemana, la intervención soviética y la participación de los voluntarios internacionales influyeron decisivamente en el desarrollo y desenlace de la guerra.