En la década de 1950, la Marina de EE. UU. estudió la posibilidad de construir un submarino nuclear que funcionara como portaaviones. El proyecto, denominado AN‑1, estaba previsto para transportar ocho aviones. Aunque nunca se llegó a construir, habría escrito una página propia en la historia naval.
El concepto de submarinos portaaviones no era nuevo; los japoneses lo habían desarrollado durante la Segunda Guerra Mundial, construyendo grandes submarinos capaces de lanzar aviones para atacar territorio estadounidense.
El AN‑1 habría sido una variante de la clase Halibut, cuyos buques podían llevar cinco misiles de crucero Regulus, del tamaño de una pequeña aeronave.
Características técnicas
- Longitud aproximada: 150 m.
- Velocidad máxima sumergida: 16 nudos.
- Propulsión: reactor nuclear de 15 000 hp.
- Armamento: ocho tubos de torpedo (seis delanteros y dos traseros).
Los aviones
El submarino transportaría ocho cazas diseñados por Boeing, lanzados verticalmente. Estos aviones alcanzarían una velocidad máxima de Mach 3 y podrían mantenerse en posición vertical.
Concepto operativo
La idea era que el submarino se acercara bajo el agua a las costas soviéticas o chinas y, desde allí, lanzara aviones nucleares. Un buque de este tipo podría haber sido la primera línea de defensa aérea tanto para EE. UU. como para Europa.
Relevancia actual
En la era de armas hipersónicas y misiles balísticos que amenazan a los buques de superficie, los grandes portaaviones están cada vez más vulnerables. Por ello, la antigua propuesta de submarinos portaaviones vuelve a cobrar sentido, sobre todo ahora que la tecnología de drones ha avanzado de forma espectacular.