Los Sioux y sus primeros conflictos
Los Sioux fueron el mayor grupo indígena de las Grandes Llanuras centrales de los Estados Unidos, divididos en Lakota, Dakota y Nakota. Desde finales del siglo XVII mantuvieron relaciones comerciales con los franceses, que competían con los británicos. No hubo enfrentamientos directos con EE. UU. hasta 1854‑55.
En 1851 se firmó el primer Tratado de Fort Laramie, que reconocía a los indígenas la propiedad de sus tierras a cambio de permitir el paso de colonos y la construcción de fuertes. El 19 de agosto de 1854, un granjero mormón acusó a los Sioux de robarle una vaca. El ejército estadounidense envió al teniente Grattan con 29 soldados y un intérprete francés al campamento Sioux donde vivía el supuesto responsable.
Tras una discusión, un soldado mató al líder “Conquering Bear”. Los Sioux respondieron asesinando a todos los estadounidenses y al intérprete. Este episodio, conocido como la Masacre de Grattan, marcó el inicio de las guerras entre los Sioux y los colonos.
El ejército, bajo el mando del coronel Harvey, reunió dragones, infantería y artillería en Fort Kearney (Nebraska) y atacó un campamento Lakota en el río Platte. La maniobra rodeó al campamento y, tras una carga frontal de infantería y el apoyo de la artillería, los Sioux fueron aniquilados: al menos 85 hombres, mujeres y niños muertos y unos 70 capturados. Las bajas estadounidenses fueron leves (5 muertos y 7 heridos). Tras la derrota, los Sioux firmaron un nuevo tratado en Fort Laramie.
La Guerra Dakota
Durante los años siguientes, los estadounidenses combatieron a Cheyenne y Comanche, mientras la Guerra Civil desviaba tropas regulares de la frontera india. Los estados formaron regimientos voluntarios para proteger los límites.
Desde 1851, bajo el Tratado de Dakota, los indígenas cedieron amplias tierras a Minnesota a cambio de dinero y alimentos, y se establecieron en un pequeño campamento en el río Minnesota. Cuando Minnesota se convirtió en estado (1858), los jefes Dakota, incluido “Little Crow”, fueron a Washington a exigir el cumplimiento del tratado, pero los colonos usurparon esas tierras, destinándolas a asentamientos permanentes. Además, la competencia por la caza y la escasa entrega de pagos por parte del gobierno agravaron la situación.
El conflicto comienza
En 1862 la escasez de alimentos llevó a los Dakota a pedir ayuda al agente del gobierno y al senador Thomas Galbraith. El representante de los comerciantes, Andrew Jackson Myrick, respondió: «Si tienen hambre, que coman hierba». Esa respuesta provocó la decisión de iniciar una guerra contra los blancos.
El 17 de agosto de 1862, cuatro jóvenes Dakota asesinaron a cinco colonos por robar huevos. Esa noche el consejo Dakota votó atacar a los colonos para expulsarlos de sus tierras ancestrales. Al día siguiente, bajo el mando de “Little Crow”, se perpetró el primer asalto organizado contra la Agencia India en Redwood, donde mataron a un hombre llamado Mirig, le rellenaron la boca de hierba y prendieron fuego al edificio.
Ataques
Los ataques se extendieron a granjas, quemando los asentamientos de Milford, Leavenworth y Sacred Heart y exterminando a sus habitantes. Tras varios intentos fallidos contra New Ulm y el fuerte Ridgely, los Sioux emboscaron a una patrulla en Birch Canyon (2 de septiembre), causando 13 muertos, 47 heridos y la pérdida de 90 caballos.
Los indígenas también asaltaron estaciones de diligencias y cruces de ríos en el Río Rojo. Los civiles refugiados huyeron al fuerte Abercrombie, que resistió varios asedios sin ser tomado.
Respuesta estadounidense
Alarmado, el presidente Abraham Lincoln creó la Oficina de los Territorios del Noroeste y asignó al general John Pope la misión de sofocar la rebelión Dakota. Pope reunió una brigada de regimientos de Minnesota que todavía estaban en formación. El gobernador de Minnesota nombró coronel a Henry Hastings Sibley, quien intentó negociar con “Little Crow”. Tras el fracaso de las conversaciones, Sibley exigió la rendición incondicional.
El 23 de septiembre de 1862 se libró la batalla del lago Wood, donde el ejército de Sibley (1 200‑2 000 hombres) derrotó a una fuerza Dakota de 700‑1 200 guerreros. Las bajas fueron leves: 7 muertos y 34 heridos para los estadounidenses; 15 muertos para los Sioux, entre ellos el jefe Mankato, abatido por un cañón.
Humillación y represalia
Tras la derrota, los Sioux depusieron las armas y liberaron a 269 cautivos. Sin embargo, el ejército judicializó a 498 Sioux; 303 fueron condenados a muerte, pero la intervención de Lincoln redujo a 38 ejecuciones, realizadas el 26 de diciembre de 1862, la mayor ejecución masiva de la historia de EE. UU.
Los cuerpos fueron enterrados en una fosa común y, al día siguiente, vendidos a médicos para estudios anatómicos. “Little Crow” escapó, pero fue asesinado en julio de 1863 por el colono Nathan Lamson. Otros dos jefes fueron capturados y ejecutados en 1865.
Los Sioux que sobrevivieron fueron encarcelados durante cuatro años; al ser liberados, un tercio había muerto por enfermedad y malos tratos. Más de 1 600 mujeres y niños fueron confinados en el campamento de Pike, donde murieron más de 300 por enfermedad.
En 1863 el Congreso aprobó la deportación de todos los Sioux de Minnesota, ofreciendo 25 dólares por cada cabeza. Anuló todos los tratados anteriores y trasladó a los Dakota supervivientes al campamento de Crow Creek (Dakota del Sur), donde la sequía provocó una gran mortandad. Tres años después fueron reubicados en el campamento de Niobrara (Nebraska). Posteriormente, los Sioux fueron expulsados de Minnesota y, bajo el mando de Sibley y 2 000 hombres, fueron derrotados en una serie de escaramuzas entre 1863‑1864, con campañas que continuaron hasta 1865.