Sumer fue la cuna de la civilización más antigua conocida. Se encontraba en el extremo sur de Mesopotamia, entre los ríos Tigris y Éufrates, en la zona que más tarde se convertiría en Babilonia y que hoy corresponde al sur de Irak, desde Bagdad hasta el Golfo Pérsico.
Breve panorama de la civilización sumeria
Para una exposición más completa véase Mesopotamia, historia de la civilización sumeria.
Orígenes
Entre 4500 y 4000 a.C. la región fue poblada por pueblos no semíticos que hablaban la lengua sumeria. Estos grupos, hoy conocidos como proto‑eufrates o ubáidas, recibieron su nombre del sitio arqueológico de Al‑ʿUbayd, donde se descubrieron sus restos. Los ubáidas fueron los pioneros en drenar los pantanos para la agricultura, desarrollar el comercio y crear industrias como el tejido, la marroquinería, la metalurgia, la albañilería y la alfarería.
Los sumerios y la expansión
Los sumerios, cuya lengua se impuso en la zona, probablemente llegaron desde Anatolia alrededor del 3300 a.C. Hasta el tercer milenio a.C. la región estuvo compuesta por al menos doce ciudades‑estado independientes: Kish, Uruk (Erech), Ur, Sippar, Akshak, Larak, Nippur, Adab, Umma, Lagash, Bad‑Tibira y Larsa. Cada ciudad‑estado constaba de una urbe amurallada y sus aldeas circundantes, veneraba a su propio dios y tenía un templo como núcleo urbano.
Reyes y dinastías
Inicialmente el poder residía en los ciudadanos, pero la competencia entre ciudades dio paso a la institución de la monarquía. La famosa Lista de reyes sumerios menciona ocho reyes antes del gran diluvio. Tras el diluvio, diversas dinastías gobernaron temporalmente. El primer unificador fue Etana, rey de Kish (c. 2800 a.C.). Más tarde, Kish, Uruk, Ur y Lagash lucharon por la supremacía, lo que dejó a Sumer vulnerable a invasiones externas, como la de los elamitas (c. 2530‑2450 a.C.) y, posteriormente, la de los acadios bajo Sargón de Acad (2334‑2279 a.C.). Aunque la dinastía sargónica duró apenas un siglo, logró unificar las ciudades‑estado y sentó un modelo de gobierno que influiría en toda la civilización del Próximo Oriente.
Declive y legado
Después de la caída de la dinastía sargónica, Sumer sufrió la invasión de los gutianos y volvió a fragmentarse. El último gran período sumerio corresponde a la tercera dinastía de Ur, cuyo primer rey, Ur‑Nammu, promulgó el Código de Ur‑Nammu, uno de los códigos legales más antiguos conocidos.
Tras la conquista amorrita de Mesopotamia (c. 1900 a.C.), los sumerios perdieron su identidad, pero legaron a sus sucesores semíticos importantes aportaciones: los primeros vehículos con ruedas, la rueda de alfarero, la escritura cuneiforme, los primeros códigos legales y el concepto de ciudad‑estado.