Contexto histórico
Fianden es una pequeña localidad situada en la frontera entre Luxemburgo y Alemania. Actualmente cuenta con unos 2 000 habitantes y su castillo, que se alza a 310 m de altura, domina el paisaje. El duque de Luxemburgo sufrió la invasión alemana el 10 de mayo de 1940 y, con escasas fuerzas, tuvo que rendirse.
Aunque el país fue incorporado ilegalmente al "Gran Reich" y se reclutaron 12 000 luxemburgueses —de los cuales 3 000 murieron—, la población mostró una resistencia notable: se negó a aceptar la anexión, organizó una huelga general en 1942 y mantuvo su dialecto local frente a la imposición del alemán.
Formación de la resistencia
Desde el invierno de 1940‑41 surgieron los primeros grupos de resistencia. En septiembre de 1944, bajo la presión de los Aliados, los alemanes se retiraron y Luxemburgo fue liberado. Se creó de inmediato una guardia nacional, equipada con armamento estadounidense, encargada de la seguridad del territorio.
Fianden como puesto de observación
Los guardias luxemburgueses de Fianden se desplegaron a lo largo de la frontera alemana, aprovechando la altura del castillo para vigilar los movimientos enemigos. El 15 de noviembre de 1944 avistaron una patrulla alemana y la atacaron, matando a cinco de los once soldados sin sufrir bajas.
Ante esta amenaza, la administración alemana ocupó el castillo para impedir la observación.
El asalto de la Waffen‑SS
El jefe de la guardia local, Victor Abens, contaba con apenas 30 hombres. Tras ordenar a la población abandonar la zona, decidió quedarse y combatir. Los estadounidenses suministraron munición, pero no refuerzos.
El 19 de noviembre de 1944 dos compañías de la Waffen‑SS, unos 250 hombres, lanzaron un ataque tras un breve bombardeo. Cuatro guardias se atrincheraron en el castillo y el resto en las casas del pueblo.
Los alemanes intentaron tomar el castillo, pero la posición era difícil de abordar. Tras un intenso intercambio de disparos, seis SS lograron volar la puerta y entrar, pero los luxemburgueses siguieron luchando dentro y finalmente obligaron al enemigo a retirarse.
El asalto continuó en la población, donde la resistencia fue aún más férrea. Los SS se vieron obligados a retirarse humillados, cruzando de nuevo al territorio alemán. En la batalla murieron 18 soldados de la Waffen‑SS, mientras que la guardia luxemburguesa sufrió una sola muerte, seis heridos (tres de gravedad) y la pérdida de un civil que se negó a abandonar.
Consecuencias
Un mes después los alemanes iniciaron la Ofensiva de las Ardenas; los guardias luxemburgueses, incapaces de defender Fianden, se retiraron para unirse a las fuerzas estadounidenses.
Los guardias nacionales luxemburgueses también arrestaron a compatriotas colaboracionistas con los alemanes.
Divisiones alemanas en Luxemburgo en 1944.
Soldados luxemburgueses en Gran Bretaña.