Historia antigua

Cómo un crucero auxiliar alemán fue hundido por su imitador británico en la Primera Guerra Mundial

Introducción

En tiempos de guerra los buques de pasajeros y mercantes suelen ser requisados y convertidos en naves de guerra o hospitales flotantes. Así fue con muchos transatlánticos durante la Primera Guerra Mundial. Este artículo relata la curiosa historia del SMS Cap Trafalgar, un lujoso crucero alemán convertido en crucero auxiliar que terminó siendo derribado por el RMS Carmania, su propio imitador.

Orígenes del Cap Trafalgar

Construido en el astillero AG Vulcan de Stettin (hoy Szczecin, Polonia), el Cap Trafalgar se lanzó en 1913. No pertenecía a la clase Kaiser, aunque compartía sus dimensiones: 187 m de eslora, 22 m de manga y 18 710 t. En primavera de 1914 inició su primer viaje entre Hamburgo y el Río de la Plata, ofreciendo a sus 1 600 pasajeros instalaciones de lujo como piscina, invernadero, muebles de madera noble y molduras doradas.

Cómo un crucero auxiliar alemán fue hundido por su imitador británico en la Primera Guerra Mundial

Requisición y transformación

Con el estallido de la guerra, la marina imperial alemana requisó el buque y lo equipó con dos cañones SK L 10,5 cm y seis ametralladoras de 37 mm, provenientes del torpedero SMS Eber. La adaptación se realizó en la isla de Trinidad (Brasil), donde se le asignó el nombre en código Hilfskreuzer B y quedó bajo el mando del teniente de corbeta Julius Wirth.

Su misión: atacar buques mercantes británicos y repostar en coleros (barcazas de carbón) que operaban cerca de la base alemana en Trinidad.

El RMS Carmania, su contraparte británica

Mientras tanto, la Royal Navy había convertido el RMS Carmania, un transatlántico de la compañía Cunard, en crucero armado. El barco, de 198 m de eslora y 19 524 t, llevaba ocho cañones de 120 mm Mark V bajo el mando del capitán Noel Grant.

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El duelo de Trinidad

El 14 de septiembre de 1914, el Cap Trafalgar estaba repostando en Trinidad junto a dos coleros cuando llegó el Carmania. El alemán había modificado su silueta para parecerse al británico: retiró una de sus tres chimeneas, dejando una única fila de humos que confundía a los observadores.

Ambas naves se enfrentaron a distancia. El Carmania abrió fuego primero, pero sus disparos cayeron cortos. El Cap Trafalgar acertó a la distancia adecuada, pero ninguno de los dos buques disponía de armamento suficiente para infligir daños decisivos rápidamente.

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Tras dos horas de intercambio de cañones, el Carmania recibió 79 impactos que destruyeron su puente y perforaron el casco, provocando una filtración de agua. El Cap Trafalgar también ardía; los transatlánticos carecían de sistemas de extinción modernos y la tripulación tenía que combatir el fuego a mano.

El final del Cap Trafalgar

Cuando los británicos creían que la batalla estaba perdida, vieron a los alemanes lanzar sus botes salvavidas y abandonar la nave. El Cap Trafalgar se inclinó peligrosamente a babor y se hundió en cuestión de minutos, tras haber sido alcanzado por el cañón británico bajo la línea de flotación.

De los 279 tripulantes que quedaron en el agua, se estiman entre 15 y 50 muertos, incluido su capitán. El Carmania sufrió solo nueve fallecimientos, aunque tuvo numerosos heridos y daños estructurales.

El inesperado papel del SS Kronprinz Wilhelm

El SS Kronprinz Wilhelm, otro transatlántico alemán convertido en crucero auxiliar, llegó al lugar tras recibir el llamado de auxilio del Cap Trafalgar. Su capitán, el capitán de corbeta Paul Thierfelder, optó por no atacar al Carmania, temiendo una trampa. Esa prudencia permitió que la nave británica, aún a la deriva, escapara y fuera remolcada a Pernambuco al día siguiente.

Los supervivientes alemanes fueron recogidos por el buque de carbón Eleonore Woermann y trasladados a la isla de Martín García, utilizada como prisión. El Carmania fue reparado, sirvió en la campaña de Gallípoli y volvió al servicio comercial hasta su desguace en los años treinta. Su campana se conserva en el buque‑museo HQS Wellington, atracado en Londres.