Introducción
Los relatos de islas que aparecen y desaparecen de los mapas son frecuentes a lo largo de la historia. Algunas se perdieron por catástrofes naturales, otras fueron inventadas por cartógrafos para proteger sus descubrimientos. La isla que analizamos aquí, sin embargo, combina misterio histórico y evidencia geológica, lo que la convierte en un caso único.
El legado de Claudio Ptolomeo
Claudio Ptolomeo, geógrafo greco‑egipcio del siglo II d.C., publicó alrededor del 150 d.C. su obra Geographia, que describía el mundo conocido de su época. Los manuscritos originales incluían mapas que no sobrevivieron; los que existen hoy fueron copiados por monjes bizantinos bajo la dirección de Maximo Planudes alrededor de 1295. Cada copia menciona que Agátodemo de Alejandría delineó el mundo habitado según los ocho libros de la Geographia de Ptolomeo.
Se sabe poco de Agátodemo, pero se le atribuye la elaboración o reproducción de esos mapas, que influyeron en la expansión del Imperio Romano hacia el Este y, más tarde, en la cartografía islámica del siglo IX. Tras el redescubrimiento de la Geographia por Planudes en 1295 y su traducción al latín en Florencia en 1406, la obra se convirtió en la base de la cartografía renacentista.
La isla en los mapas medievales y renacentistas
En la llamada “Novena Tabla de Europa” de Ptolomeo (publicada en 1467 y conservada en la Biblioteca Nacional de Polonia) y en numerosos mapas posteriores aparece una isla situada en el Mar Negro, frente a la actual localidad de Rezovo, en la frontera entre Bulgaria y Turquía.
Se trata de una isla de dimensiones considerables, comparable con la isla griega de Tasos (≈ 398 km²). En los mapas lleva el nombre de Cyanida (del griego «azul») y, en algunos, aparece como dos masas separadas por un estrecho canal. Después del siglo XV desaparece por completo de la cartografía y nunca vuelve a aparecer.

Las fuentes clásicas: Heródoto
Heródoto menciona una formación costera en el contexto de la expedición de Darío contra los escitas. Según su descripción, la isla (o islas) era el primer obstáculo que encontraban los barcos al entrar al Mar Negro desde el Bósforo, coincidiendo con la ubicación que indican los mapas ptolomeicos.

Investigaciones modernas
En la década de 1980, Dinyo Kanev, profesor búlgaro de geomorfología y cartografía en la Universidad de Sofía, estudió el lecho marino frente a Rezovo (Bulgaria) e Igneada (Turquía). En su estudio de 1982 describió un banco de arena con rocas sumergidas, que interpretó como los restos de una isla desaparecida. Según Kanev, la subsidencia habría ocurrido hace unos 500 años, provocada por movimientos tectónicos y erosión causada por corrientes del Mar Negro que fluyen de sur a norte.
Kanev sugiere que los terremotos y deslizamientos, combinados con la acción constante de las olas, destruyeron la isla de Cyanida.

Interpretaciones míticas
Algunos investigadores relacionan la isla con las míticas Simpegades o Rocas Cianias, los famosos cantos flotantes que los argonautas lograron cruzar en su viaje a Cólquida. En la Odisea, Circe advierte a Odiseo sobre esas rocas, situándolas cerca de Escila y Caribdis. Apolonio de Rodas también las menciona en su poema Argonáuticas del siglo III a.C.
Conclusión
La evidencia geológica, los testimonios cartográficos y las referencias clásicas convergen en la existencia de una isla en el Mar Negro que desapareció entre los siglos XV y XVI, probablemente por procesos tectónicos y erosivos. Su desaparición alimentó leyendas y la vinculó a las rocas míticas que desafiaron a los héroes de la antigüedad.