Historia antigua

La Guerra del Pacífico (1941‑1945)

La Guerra del Pacífico (1941‑1945) La Guerra del Pacífico comenzó el 7 de diciembre de 1941 con el ataque sorpresa a Pearl Harbor y enfrentó al Imperio de Japón contra Estados Unidos y sus aliados durante casi cuatro años. Tras una serie de victorias iniciales japonesas que les permitieron dominar el sudeste asiático y las islas del Pacífico central, los combates de la Mar del Coral y Midway cambiaron el rumbo a favor de los estadounidenses. Ignorando las islas más fortificadas por Japón y pagando a veces un alto costo humano, los Aliados avanzaron desde el sur hasta poner el archipiélago japonés bajo el alcance de los bombarderos estadounidenses. La guerra del Pacífico concluyó con los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki, que precipitaron la rendición de Japón el 2 de septiembre de 1945.

Una visión global del conflicto

En Europa, y particularmente en Francia, el teatro del Pacífico suele quedar relegado o incluso ignorado. Es fácil atribuirlo a que la contienda involucró principalmente a Japón y Estados Unidos, pero también fueron decisivos los coloniales europeos, la participación británica y la francesa. Ignorar una guerra de tal magnitud sería olvidar millones de combatientes, batallas que revolucionaron la guerra naval y aérea, y tragedias como la masacre de Nankín, los suicidios masivos y, por supuesto, el uso de armas atómicas.

Imperialismo japonés

Si bien el punto de partida habitual es Pearl Harbor, el conflicto tiene raíces anteriores. Tras vencer a Rusia en 1905, Japón se consolidó como potencia regional, enviando tropas a Manchuria en 1919 y anexando Corea. El Tratado de Versalles (1919) le cedió posesiones alemanas del Pacífico (Marianas, Carolinas y Marshall). La admiración por los regímenes fascistas europeos y el resentimiento hacia los imperios coloniales occidentales alimentaron el expansionismo militar japonés.

La Guerra del Pacífico (1941‑1945) En 1931, el pretexto del sabotaje de la vía férrea en Manchuria sirvió para crear el estado títere de Manchukuo. La Liga de Naciones protestó sin éxito y Japón abandonó la organización en 1933. La agresión continuó con la guerra contra China (1937‑1945), marcada por la brutal masacre de Nankín y la ocupación de gran parte del territorio chino.

Mientras tanto, Estados Unidos mantenía una política aislacionista, aunque a partir de 1940 empezaba a preocuparse por la firma del Pacto Tripartito (Alemania‑Italia‑Japón). Francia y Gran Bretaña estaban absorbidas por la guerra en Europa.

Escalada y el "día de la infamia"

El Pacto Tripartito confirmó la intención expansionista japonesa, pero los poderes occidentales no lograron anticipar sus planes. Japón buscó alianzas con Tailandia y, aprovechando la debilidad francesa, tomó el control de Indochina en 1940‑1941. Reino Unido temía por Hong Kong; los Países Bajos resistieron durante el verano de 1940 antes de ceder a la presión japonesa.

Estados Unidos, preocupado por sus posesiones en Filipinas, congeló activos japoneses en julio de 1941. Tras intensas discusiones internas entre los beligerantes Tojo y los moderados liderados por Nomura, el gobierno japonés decidió la guerra. El 7 de diciembre de 1941, la armada japonesa atacó Pearl Harbor, un día que el presidente Roosevelt describió como "un día de infamia".

El avance japonés en el Pacífico

La estrategia japonesa buscaba destruir la flota estadounidense y capturar las posesiones aliadas. Tras Pearl Harbor, Japón tomó Hong Kong (26 de diciembre de 1941), Malasia, Singapur (15 de febrero de 1942) y Filipinas (Manila cayó el 2 de enero de 1942). En los seis meses siguientes, el imperio se extendió a Borneo, Sumatra, Timor, Java y, en marzo de 1942, a Birmania (Rangún). Intentó atacar la India a través de Ceilán, pero fracasó. El 18 de abril de 1942, Tokio sufrió su primer bombardeo, ejecutado por aviones Doolittle.

De Midway a Guadalcanal

Las victorias iniciales ocultaron debilidades estratégicas. La falta de un ataque a los portaaviones estadounidenses en Pearl Harbor permitió que la Marina de EE. UU. se recuperara rápidamente. En la Batalla del Mar del Coral (4‑8 de mayo de 1942) la flota estadounidense detuvo la ofensiva japonesa, y en Midway (junio de 1942) los EE. UU. destruyeron cuatro portaaviones japoneses, cambiando el equilibrio naval.

Posteriormente, los estadounidenses iniciaron la campaña de las Islas Salomón, culminando en la batalla de Guadalcanal (agosto 1942‑febrero 1943), donde Japón fue obligado a retirarse.

Guerra de desgaste y estrategia de salto de rana

El 1943 marcó un año de transición. Japón enfrentó graves problemas logísticos y sufrió derrotas en las Islas Aleutianas y en el norte de Nueva Guinea. Los Aliados, bajo el mando de Nimitz y MacArthur, adoptaron la estrategia de "salto de rana": en lugar de atacar cada isla fuertemente defendida, se rodeaban los puntos críticos, como Rabaul, para aislarlos.

En el continente, la lucha entre comunistas y nacionalistas chinos complicó la coordinación aliada. En Burma, los británicos y estadounidenses tuvieron tensiones internas, pero en mayo de 1944 lograron su primera victoria importante.

En el Pacífico, la ofensiva continuó: las Islas Gilbert (Tarawa), las Islas Marshall, Saipán y las Islas Marianas fueron capturadas entre 1943‑1944, provocando la caída del primer ministro japonés Tojo.

Bombardeos atómicos y fin de la guerra

En 1944‑45, los EE. UU. intensificaron los bombardeos sobre ciudades japonesas; el 9 de marzo de 1945, el incendio de Tokio causó 185 000 muertos. Las sangrientas batallas de Iwo Jima (febrero‑marzo 1945) y Okinawa (abril‑junio 1945) acercaron a las fuerzas estadounidenses a la archipiélago.

Frente al fanatismo japonés y la amenaza de una invasión soviética, el presidente Truman autorizó el uso de armas atómicas. El 6 de agosto de 1945, Hiroshima fue bombardeada; el 9 de agosto, Nagasaki. El 15 de agosto, el emperador Hirohito anunció la rendición; el 2 de septiembre, a bordo del USS Missouri en la bahía de Tokio, se firmó el acta de rendición incondicional.

Las bajas fueron devastadoras: Japón perdió aproximadamente 1,14 millones de soldados y 700 000 civiles; EE. UU. 90 000, Reino Unido 227 000 y Australia 46 000. El mundo entró en la era atómica y la Guerra Fría, mientras el Pacífico se reorganizaba para nuevos conflictos.

Bibliografía no exhaustiva

- P. Souty, The Pacific War 1937‑1945, PUL, 1995.

- F. Boy, War of the Pacific, Casterman, 1997.

- J. Costello, War of the Pacific, Pygmalion, 2010.

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