En 1926, en medio de una profunda crisis política, económica y social, un golpe de Estado derrocó la República en Portugal y estableció una dictadura militar conocida como la Revolución Nacional. Seis años después, el poder pasó a manos de Antonio de Oliveira Salazar, ex seminarista y profesor universitario que, tras un breve paso como ministro de Finanzas, se convirtió en primer ministro y fundó el Estado Novo, un régimen autoritario inspirado en el fascismo de Mussolini.
Portugal y la Guerra Civil española
Salazar autorizó la participación de una pequeña expedición militar en la Guerra Civil española al lado de Franco. Entre 8.000 y 12.000 portugueses, conocidos como viriatos, lucharon en el conflicto.
De la neutralidad a la Legión Verde
Con el estallido de la Segunda Guerra Mundial en 1939, Portugal adoptó la neutralidad pese a su afinidad ideológica con el Eje, respaldada por el Pacto Ibérico con España. Sin embargo, dentro del país surgió una corriente germanófila liderada por la Legión Portuguesa, una organización paramilitar anti‑comunista de unos 20.000 miembros.
Cuando Alemania lanzó la Operación Barbarroja, la Legión apoyó la creación de la División Azul, una unidad portuguesa que lucharía al lado del ejército alemán contra la URSS. Solo 76 voluntarios se alistaron, pese a los 53.000 miembros de la Legión Portuguesa.
Origen de los 76 voluntarios
Los reclutas provenían de distintas provincias: 22 de Lisboa, 14 de Oporto, 8 de Portoalegre, 8 de Viana, 3 de Évora, 3 de Viana do Castelo, 2 de Beja, 2 de Braga, 2 de Coimbra, 2 de Faro, 2 de Setúbal, y uno de cada una de las provincias de Castelo Branco, Guarda, Leiria y Madeira. Tenían entre 18 y 20 años, a pesar de que la normativa de la División Azul exigía ser mayor de 20, y la mayoría ejercía oficios comunes, aunque entre ellos había estudiantes universitarios y un escritor.

La Legión Verde en el frente de Leningrado
Dentro de la División Azul, estos portugueses se organizaron bajo el nombre de Legión Verde. En la segunda mitad de 1941 fueron enviados al frente de Leningrado, participando en combates alrededor del lago Ladoga. En la famosa batalla de Krasny Bor (10 de febrero de 1943), donde unos 5.900 soldados de la división enfrentaron a decenas de miles de enemigos, la Legión Verde también estuvo presente.
Durante esa acción, José Alberto Rodríguez Estévez fue capturado, convirtiéndose en el único prisionero portugués de la División Azul; pasó once años en un gulag antes de ser liberado en 1954. Ese mismo día murió el soldado Agustín Aveiro del Rosario, el único fallecido portugués de la Legión Verde, dentro de los 4.000 caídos en la batalla.

Disolución y destino final
En otoño de 1943, la División Azul fue desmantelada y sus restos repatriados a España. Una facción de la Legión, la más radical (unos 2.000 hombres), formó la Legión Azul, que a principios de 1944 también se disolvió. Muchos de sus miembros se incorporaron a la Waffen‑SS, entre ellos unos cincuenta portugueses, aunque la mayoría eran residentes portugueses en otras partes de Europa.
Ese fue el último capítulo de la Legión Verde, mientras que la Legión Portuguesa continuó existiendo hasta la Revolución de los Claveles de 1974.