El proyecto “Who Me”
Durante la Segunda Guerra Mundial, el Office of Strategic Services (OSS), precursor de la CIA, buscaba armas psicológicas que desmoralizaran al enemigo. Entre los experimentos más extraños surgió “Who Me”, una bomba de olor.
¿En qué consistía?
Se trataba de un compuesto a base de sulfuro que desprendía un olor intenso, similar al de heces humanas. El plan consistía en distribuir pequeñas botellas rociadoras a grupos de resistencia, tanto en la Francia ocupada como en la China bajo dominio japonés, para que las lanzaran contra soldados y oficiales enemigos.
Modo de empleo y problemas
El objetivo era rociar a los soldados sin que notaran el ataque, provocando vergüenza y bajando su moral. Sin embargo, la fórmula era extremadamente volátil; quien la utilizaba terminaba oliendo tanto como la víctima, lo que facilitaba su identificación.
Una segunda versión
Ante estas limitaciones se desarrolló “Who Me II”. Según la bióloga Mary Roach, nunca llegó a usarse; cuando estuvo lista para distribuirse en 1945, el bombardeo de Hiroshima puso fin a la necesidad de ese tipo de armas.
Legado
Tras el fin del conflicto el proyecto fue abandonado, aunque la investigación sobre armas de olor continuó y, según algunos informes, persiste hasta hoy como parte de los estudios de guerra psicológica.