La posibilidad de que Brasil se alineara con el Eje durante la Segunda Guerra Mundial alarmó a Estados Unidos, pues afectaría el tráfico atlántico y ofrecería a los alemanes una base estratégica en Sudamérica.
Los primeros planes estadounidenses
En 1939 se elaboró el Plan Arcoíris, cuyo objetivo era asegurar militarmente el noroeste de Brasil, zona que acortaba la ruta entre América y África y servía de escala hacia el Pacífico.
El gobierno de Getúlio Vargas, de ideología autoritaria, rechazó que EE. UU. estableciera bases militares en territorio brasileño, lo que tensionó aún más las relaciones, a pesar de la amistad histórica que había existido desde la Primera Guerra Mundial.
División interna del ejército brasileño
Las fuerzas armadas estaban divididas: la Armada y la Fuerza Aérea mostraban simpatía por los Aliados, mientras que gran parte del Ejército, sobre todo en el sur, tenía tendencias pro‑Eje, donde residían muchos descendientes de alemanes.
El Plan Goma (Plan Rubber)
Tras el ataque a Pearl Harbor y el descubrimiento de una trama nazi en Uruguay, el 21 de diciembre de 1941 se aprobó el Plan Básico Conjunto para la Ocupación del Norte de Brasil, conocido como Plan Goma. Según este documento, los marines estadounidenses ocuparían aeródromos estratégicos como Natal, Salvador, Belém, Recife, Fortaleza y Fernando de Noronha, una isla que temían pudiera servir de base para los submarinos alemanes.
El plan contemplaba el apoyo de la artillería del acorazado USS Texas y el bombardeo aéreo desde el portaaviones USS Ranger. Las unidades previstas eran la 1ª y 5ª División de Marines y la 9ª División de Infantería, que incluso realizaron una simulación en Virginia con resultados desastrosos que evidenciaron graves deficiencias logísticas.
Obstáculos logísticos y militares
Excepto por Salvador, las playas de los puntos seleccionados eran pequeñas, rocosas o rodeadas de arrecifes, lo que obligaba a lanzar los barcos a más de 9 millas de la costa. Además, los desembarcos estaban lejos de las ciudades y de los aeródromos objetivo. La orografía de la zona, con colinas que dominaban los asentamientos, complicaba aún más una posible invasión.
La defensa brasileña era limitada: dos acorazados, dos cruceros ligeros, nueve destructores, tres submarinos y una flota de 330 aviones mayormente obsoletos, además de unos 15 700 soldados disponibles en la zona norte, reforzados por tropas del sur.
Las instalaciones costeras consistían en puestos aislados con cañones de 75 mm y ametralladoras; Fernando de Noronha contaba apenas con cincuenta guardias y una prisión con mil internos.
La solución diplomática
El Plan Goma nunca se ejecutó. En diciembre de 1941 el subsecretario de Estado, Sumner Welles, convenció a Vargas de permitir la presencia de marines estadounidenses disfrazados de mecánicos en aeródromos brasileños para vigilar la actividad nazi. A cambio, Roosevelt autorizó la entrega de material, instructores y armas modernas a Brasil.
Esta cooperación fortaleció los lazos bilaterales y, en mayo de 1942, se firmó el Acuerdo de Defensa Mutua. La presión estadounidense llevó a Brasil a romper relaciones con Alemania; tras el hundimiento de varios buques brasileños por submarinos alemanes, el 22 de agosto de 1942 Brasil declaró la guerra al Eje y formó la Fuerza Expedicionaria Brasileña (25 300 soldados) que luchó bajo mando estadounidense en la campaña de Italia.
El escudo adoptado, una víbora humeante, aludía con ironía a los críticos que aseguraban que “era más fácil ver una serpiente fumar que Brasil entrar en la guerra”.