Cambios políticos y sociales
Pérdida de soberanía: El Imperio azteca fue derrotado y los aztecas perdieron su independencia política. Los españoles establecieron un gobierno colonial, imponiendo sus leyes y sistemas de administración.
Alteración de la jerarquía social: La estructura social prehispánica se vio interrumpida. Los colonizadores españoles instauraron un nuevo orden que favorecía a los europeos y relegaba a la población indígena.
Conversión religiosa: Los conquistadores introdujeron el catolicismo y buscaron convertir a los aztecas, destruyendo templos y persiguiendo prácticas religiosas autóctonas.
Cambios económicos
Sistema de tributos y encomiendas: Se impuso un cobro de tributos y la encomienda, que concedía a los españoles el derecho de exigir trabajo y productos a comunidades aztecas, provocando explotación y pobreza.
Minería y extracción de recursos: La búsqueda de oro y plata llevó a la mano de obra forzada en minas y otras actividades, desestabilizando la economía tradicional.
Cambios culturales
Idioma y educación: El castellano y costumbres españolas fueron introducidos; los niños aztecas fueron obligados a aprender español, lo que provocó la pérdida gradual de la lengua náhuatl y la identidad cultural.
Supresión cultural: Muchas ceremonias y rituales aztecas fueron prohibidos o desalentados por considerarse paganos.
Mestizaje: El mestizaje entre españoles y aztecas dio origen a una población mestiza que fusionó ambas culturas.
Enfermedades y epidemias
Enfermedades europeas: La llegada de los españoles trajo viruelas, sarampión, influenza y otras enfermedades contra las que los aztecas no tenían inmunidad, provocando una alta mortalidad.
En conjunto, la conquista española y el periodo colonial transformaron radicalmente la vida cotidiana de los aztecas, modificando sus estructuras políticas, sociales, económicas, culturales y religiosas, y sentaron las bases del México actual.