Contexto histórico
A finales de los años 50, Occidente se alarmó al enterarse de la llegada del nuevo caza soviético MiG‑21. Era una máquina sorprendente, pero sus debilidades permanecían desconocidas, salvo para sus propios fabricantes. La producción masiva —más de 11.400 unidades— ya mostraba su importancia estratégica.
Interés occidental e israelí
Estados Unidos, y especialmente Israel, estaban ansiosos por conseguir uno de estos aviones. La URSS había suministrado MiG‑21 a Egipto, Siria e Irak, y los israelíes necesitaban estudiarlo para contrarrestarlo en el aire.
Primeros intentos fallidos
El Mossad intentó inicialmente obtener un MiG‑21 a través del agente Jean Thomas. Él y su equipo se infiltraron en Egipto y ofrecieron al piloto Abid Hanna US$1 millón para que desertara con su avión. Hanna fingió aceptar, pero entregó a los agentes a las autoridades. Cinco operativos fueron arrestados; Thomas y su padre fueron ahorcados en diciembre de 1962 y los demás encarcelados. Un segundo intento en Irak también fracasó.
El contacto decisivo
En 1964, un ciudadano iraquí de origen judío llamado Yusuf, que trabajaba como sirviente en una familia cristiana, se puso en contacto con el Mossad a través de Teherán. A través de sus contactos supo que su cuñado, el piloto iraquí Munir Redfa, era cristiano y, por tanto, estaba relegado en la jerarquía militar.
Redfa estaba descontento porque le prohibían volar con tanques de combustible externos y le obligaban a atacar a los kurdos. El Mossad envió a una agente femenina que se ganó su confianza y alimentó su resentimiento contra el régimen.
La oferta israelí
Redfa confesó su frustración y la agente le reveló su identidad, convenciéndolo de tomarse un permiso “de recreación” en Europa. Allí fue contactado por agentes israelíes bajo la supervisión de Meir Amit. Le ofrecieron ciudadanía israelí, US$1 millón, rehabilitación profesional y la salida segura de toda su familia de Irak.
Operación de fuga
El Mossad organizó una compleja red de extracción. Un amplio grupo de agentes ingresó a Irak y logró liberar a la esposa de Redfa y a sus dos hijos. Con la ayuda de rebeldes kurdos, la familia cruzó la frontera con Irán y, desde allí, fue trasladada a Israel.
El vuelo histórico
El 16 de agosto de 1966, Redfa despegó de Irak rumbo a Israel. Voló sobre el norte de Jordania y Siria; el radar sirio lo detectó pero lo confundió con uno de sus propios cazas. Con el último combustible, llegó al espacio aéreo israelí, donde dos Mirage lo escoltaron hasta la base aérea de Hatzor, donde aterrizó el valioso MiG‑21.
El legado del MiG‑21 “007”
Con humor, los israelíes rebautizaron al avión como “007”, en honor al agente que lo facilitó. Desmontaron la aeronave, la estudiaron minuciosamente y realizaron pruebas de vuelo y simulacros de combate contra sus propios cazas.
El éxito quedó demostrado el 7 de abril de 1967, cuando, sobre el Golán, los Mirage III israelíes derribaron seis MiG‑21 sin sufrir pérdidas. En 1968, el “007” cruzó el Atlántico al ser prestado a EE. UU. a cambio de aviones F‑4 Phantom.