Historia antigua

La Orden de los Príncipes: la unidad de seis estados con una historia breve, gloriosa y trágica

La Orden de los Príncipes: la unidad de seis estados con una historia breve, gloriosa y trágica

Origen y formación

Tras su victoria sobre Austria en 1805, Napoleón disolvió el Sacro Imperio Romano Germánico y creó la Confederación del Rin, a la que se fueron incorporando gradualmente los pequeños estados alemanes. Entre ellos estaban los principados de Waldeck, Reus, Lippe‑Bickenburg, Lippe‑Detmold, Schwarzburg‑Sondershausen y Schwarzburg‑Rudolstadt.

En 1808, por orden de Napoleón, estos seis estados debían aportar una compañía de infantería para "la defensa de la costa francesa contra cualquier desembarco inglés". El 6 de diciembre de 1808, las seis compañías se reunieron en Metz, Francia, donde recibieron mosquetes franceses modelo 1777 Charleville y fueron entrenadas bajo la normativa del ejército francés.

A diferencia de los batallones franceses de la época, la unidad, conocida como la Orden de los Príncipes (todos sus comandantes ostentaban el título de príncipe), estaba compuesta únicamente por seis compañías de fusileros; no incluía compañías de tiradores ni de granaderos.

Participación en la Guerra de la Independencia española

Napoleón, incumpliendo su promesa, envió al batallón a la "infierno" de España. El mando recaía en el mayor von Brockenburg de Schwarzburg‑Rudolstadt. Cada compañía estaba integrada por oficiales de los distintos principados:

  • 1ª compañía (Capitán Ztienkopf) – hombres de Schwarzburg‑Sondershausen
  • 2ª compañía (Capitán Schilling) – hombres de Schwarzburg‑Rudolstadt
  • 3ª compañía (Capitán Meister) – hombres de Lippe‑Detmold
  • 4ª compañía (Capitán Kampe) – hombres de Lippe‑Bickenburg
  • 5ª compañía (Capitán von Zeidewitz) – hombres de Reus
  • 6ª compañía (Capitán Meyerhoff) – hombres de Waldeck

Al llegar a España, la unidad formó, entre sus filas, una compañía de tiradores de élite compuesta por los 15 mejores francotiradores de cada compañía. Recibió su bautismo de fuego el 6 de mayo de 1809 en la batalla de Torrejón, donde una división de caballería francesa había sido emboscada por tropas españolas.

El mayor Brockenburg, al oír los disparos, precipitó a sus hombres al combate. La siguiente acción importante tuvo lugar en la fortificada aldea española de Gualda, donde, adscrita a la brigada del general francés Brigadier Genardi, la Orden cargó a la lanza y aplastó a sus adversarios: 1 510 españoles capturados, 160 muertos y la captura de tres cañones, mientras que la Orden sufrió cuatro muertos y doce heridos.

Desgaste, reorganización y legado

Tras esa victoria, los franceses asignaron a la Orden tareas menos glamurosas: escolta de convoyes, guardia de caminos y persecución de insurgentes. El desgaste fue enorme. Un registro del 31 de diciembre de 1809 muestra que la unidad había quedado con apenas 281 hombres de los 820 originales; 487 habían muerto o fallecido por otras causas.

Los supervivientes, reforzados con nuevos reclutas, fueron incorporados a los 5.º y 6.º regimientos de la Confederación del Rin. Continuaron luchando bajo el mando de Napoleón hasta 1813, cuando, tras la derrota de los franceses en la campaña de Leipzig, se pasaron al bando aliado bajo el mando prusiano‑alemán, combatiendo contra los restos del ejército napoleónico hasta el final de la guerra.

La Orden de los Príncipes: la unidad de seis estados con una historia breve, gloriosa y trágica