En la Edad Media se utilizaban diversos materiales según la región, el clima y la disponibilidad de recursos.
1. Madera
La madera era el material más frecuente. Su abundancia y facilidad de trabajo permitían construir viviendas de entramado, conocidas como casas de entramado con torres de madera, rellenadas con caña y barro (mezcla de arcilla, arena y paja).
2. Piedra
En zonas donde la piedra era abundante, se erigían casas de piedra. Estas estructuras eran más duraderas y resistentes al fuego, aunque su construcción requería mayor tiempo y coste.
3. Tejas de paja
Los techos de paja, hechos con caña, junco u otras fibras vegetales, cubrían la mayoría de las viviendas. Era una solución económica y fácil de instalar, pero también inflamable y vulnerable a tormentas.
4. Ladrillos de barro
En algunas regiones se utilizaban ladrillos de barro, fabricados con arcilla, arena y agua. Eran baratos y sencillos de producir, aunque su resistencia era menor que la de la piedra o la madera.
5. Otros materiales
En situaciones extremas se recurrió a pieles de animales, huesos o incluso estiércol compactado para reforzar estructuras temporales. La elección del material dependía siempre de la disponibilidad local y de las condiciones climáticas.
En resumen, la elección del material para construir una casa en la Edad Media estaba determinada por la disponibilidad, el costo y las exigencias del entorno.