Historia antigua

Artillería en la era napoleónica

Introducción

Durante las Guerras Napoleónicas, la artillería suele sobrevalorarse en cuanto a bajas y subestimarse en su efecto psicológico. En Waterloo, todas las piezas (salvo unos pocos obuses) estaban dispuestas en batería frente a sus objetivos, creando una monstruosa nube de fuego y humo que resultaba ensordecedora para los soldados del siglo XVIII.

Tipos de proyectiles

Balas de cañón

Los cañones disparaban principalmente balas redondas de hierro (aprox. 8 cm de diámetro para los de 4 lb, 12,5 cm para los de 12 lb franceses). Estas balas no explotaban; su peligrosidad se limitaba a quien quedaba en la línea de fuego. El alcance máximo variaba según el calibre: unos 1 600 m para el de 12 lb, 1 500 m para el de 9 lb inglés y 1 200 m para el de 3 lb. La distancia más letal era aproximadamente la mitad del alcance máximo, aunque en terreno seco las balas podían rebotar más de 1 500 m, causando graves heridas, como la amputación de un joven irlandés que intentó detener una con el pie.

Cartuchos de metralla (canister)

Se utilizaba también un cilindro lleno de pequeñas bolas de hierro (aprox. 180 proyectiles en un cartucho de 9 lb). Al salir del cañón, la metralla formaba una lluvia mortal contra formaciones compactas, aunque su efectividad disminuía drásticamente a 300 m.

Obuses y proyectiles de granada

Los obuses, con calibre de 14 cm (británico) o 16,5 cm (francés), disparaban balas con carga de pólvora y mecha. Su alcance oscilaba entre 675 y 1 200 m, pero la fiabilidad era limitada; a veces la mecha se quemaba demasiado lento y la bala explotaba en el aire o al impactar.

El shrapnel

Inventado por el mayor británico Henry Shrapnell, el proyectil “shrapnel” combinaba la masa de una bala con una carga explosiva que detonaba sobre el enemigo, dispersando pequeñas esferas. Adoptado por el ejército británico en 1803, resultó decisivo en la campaña de Vimeiro (1808) y fue elogiado por el duque de Wellington, aunque él también señaló que las heridas no siempre incapacitan al combatiente.

Movilidad y logística

La artillería era poco móvil. Un cañón francés de 12 lb y su carro pesaban más de una tonelada; en terreno seco necesitaba una tropa de 12 caballos. El cañón británico de 9 lb pesaba 14 075 kg y requería entre 6 y 8 caballos. Los cañones de 6 lb necesitaban 4‑8 caballos según el país. Cada pieza requería un equipo de artilleros y asistentes: por ejemplo, un cañón de 12 lb se servía con 15 hombres (8 artilleros y 7 soldados auxiliares), mientras que el de 4 lb con 8 hombres.

Procedimiento de disparo

Para apuntar, se giraba el cañón y se regulaba la elevación mediante una tornillo de elevación. Se limpiaba el cañón, se cargaba la pólvora medida (1,5 lb para el de 6 lb británico, 4,25 lb para el de 12 lb) y se colocaba una almohadilla de hierba o fieltro antes del proyectil. Luego se introducía la mecha o el disparador y se activaba con la cuerda de fuego.

Tras cada disparo, sin mecanismos de absorción de retroceso, era necesario volver a colocar el cañón en posición. En Waterloo, el terreno embarrado y el cansancio de las tropas impedían reacomodar las piezas rápidamente; la cadencia de fuego de un cañón de 12 lb rara vez superaba una ronda por minuto, mientras que piezas más ligeras podían disparar cada 30 segundos.

Innovaciones en los carruajes

Los carruajes franceses fueron estandarizados por Jean‑Baptiste Gribeauval en 1776, eliminando la horquilla y sustituyéndola por dos ruedas desmontables. Este diseño ofrecía ventajas de maniobrabilidad, aunque los carruajes británicos con su limber resultaban ligeramente más ligeros.

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