Ingeniería de puentes romanos
Los romanos sobresalieron en la ingeniería civil, construyendo puentes de piedra y hormigón que utilizaban arcos para lograr grandes luces y gran capacidad de carga.
Pont du Gard (Francia)
Este acueducto‑puente, edificado en el siglo I d.C., forma parte de un sistema de 50 km que transportaba agua desde una fuente distante hasta la ciudad romana de Nimes. Con tres niveles de arcos y una altura máxima de casi 50 metros, es uno de los ejemplos más emblemáticos de la arquitectura romana.
Puente de Trajano sobre el Danubio
Construido en el siglo II d.C., medía más de 1 100 m de longitud, con 20 pilonos de piedra que sostenían 30 arcos. Fue una hazaña técnica sin precedentes y simboliza el poderío del Imperio.
Puentes en Britania
Los romanos también erigieron puentes en la Britania ocupada, como el primer London Bridge del siglo I d.C., y numerosos puentes militares temporales para sus campañas.
En conjunto, la herencia de los puentes romanos incluye estructuras icónicas que aún perduran, demostrando su dominio de la construcción con arcos y su influencia en la ingeniería posterior.