En el Antiguo Egipto, la agricultura y el trabajo esclavo eran pilares de la economía y la organización social. A continuación se describen las principales funciones de agricultores y esclavos.
Agricultores
Cultivo y cosecha: Los agricultores trabajaban la fértil ribera del Nilo y otras tierras arables, sembrando trigo, cebada, lentejas, cebollas y verduras.
Sistemas de riego: Construían y mantenían extensas redes de canales que desviaban el agua del Nilo hacia los campos, permitiendo el cultivo durante la estación seca.
Arado y siembra: Utilizaban arados tirados por bueyes para preparar la tierra y sembraban las semillas, vigilando su crecimiento y protegiéndolas de plagas.
Cosecha: Cuando los cultivos estaban maduros, los cosechaban con hoces, almacenando el grano en graneros para su uso posterior.
Ganadería: Algunos también criaban ganado, cabras y aves de corral para obtener carne, leche y otros productos.
Rituales religiosos: Participaban en ceremonias vinculadas a la fertilidad y a la inundación del Nilo, celebrando festividades dedicadas a los dioses agrícolas.
Esclavos
Fuerza laboral: Los esclavos constituían una parte importante de la mano de obra, sobre todo en el Imperio Nuevo (c. 1550‑1070 a.C.). Provenían de territorios conquistados o nacían en la esclavitud.
Trabajo agrícola: Muchos trabajaban en los campos junto a los agricultores, realizando labores de arado, siembra, deshierbe, cosecha y transporte de productos.
Construcción: Participaban en la edificación de pirámides, templos y otras estructuras monumentales.
Servicio doméstico: Algunos servían en hogares, cocinando, limpiando y cuidando a los niños.
Artesanía especializada: Los esclavos con habilidades podían dedicarse a la cerámica, el tejido o la metalurgia, produciendo bienes que alimentaban el comercio.
Minería y canteras: Extraían minerales y piedra para la construcción de herramientas, joyas y edificios.
Roles educativos y administrativos: Los esclavos sobresalientes podían ascender hasta convertirse en escribas o funcionarios en templos y en la administración del Estado.
Aunque las condiciones de esclavitud eran duras, algunos lograban cierta movilidad social al demostrar talento o lealtad, pero la esclavitud siguió siendo una institución arraigada en la sociedad egipcia.