Historia antigua

La marquesa de Brinvilliers, figura del caso de los venenos

La marquesa de Brinvilliers, figura del caso de los venenos

Introducción

Marie‑Madeleine Dreux d'Aubray, marquesa de Brinvilliers (2 julio 1630 – 17 julio 1676), se hizo famosa por el llamado Affaire des poisons. Fue juzgada el 16 de julio de 1676 y ejecutada al día siguiente bajo la acusación de fratricidio por envenenamiento.

Años de esplendor

Hija mayor de Antoine Dreux d'Aubray, señor de Offémont y oficial del Châtelet de París, y de Marie Olier, la marquesa provenía de una familia influyente. Tras la muerte de su madre al parto, sufrió una violación a los siete años y, según rumores, habría mantenido relaciones incestuosas con sus hermanos desde los diez.

En 1651 contrajo matrimonio con Antoine Gobelin, marqués de Brinvilliers, oficial del regimiento de Auvergne y aficionado al juego. La pareja tuvo siete hijos, de los cuales cuatro eran ilegítimos, y vivió en un suntuoso palacio de la rue Saint‑Paul, en París.

Su círculo se amplió con figuras como Pierre Louis Reich de Pennautier, tesorero de Languedoc, y Godin de Sainte‑Croix, oficial de caballería obsesionado con la alquimia, quien se convirtió en su amante.

El descubrimiento del veneno en la Bastilla

En 1663 el padre de Marie‑Madeleine, irritado por sus conductas, mandó encarcelar a Sainte‑Croix en la Bastilla mediante una carta de cachet. Allí el prisionero conoció al italiano Exili, reconocido envenenador, y aprendió técnicas de fabricación de venenos bajo la tutela de Christophe Glaser del Jardin des Plantes.

Al ser liberado, Sainte‑Croix enseñó a la marquesa lo aprendido. Marie‑Madeleine adquirió frascos de Glaser y, según testimonios, experimentó con pacientes del Hôtel‑Dieu y con su propia criada, anotando dosis, síntomas y duración del sufrimiento.

Los asesinatos

Entre 1666 y 1670 envenenó a su padre, a dos hermanos y a su hermana, con el objetivo de eliminar obstáculos a su herencia. Los crímenes se perpetraron con arsénico y otras sustancias, dosificando según la resistencia de cada víctima.

La cinta con pruebas incriminatorias

Para chantajear a la marquesa, Sainte‑Croix guardó en un cofre de cuero rojo una confesión escrita por ella, 34 cartas de amor, dos bonos de deuda y varios frascos de veneno, con la instrucción de abrirlo sólo si ella moría antes que él. Cuando Sainte‑Croix falleció accidentalmente el 31 julio 1672, los acreedores exigieron el inventario de sus bienes y el cofre fue abierto el 8 de agosto.

Tras el hallazgo, la marquesa huyó a Londres, luego a los Países Bajos y finalmente a un convento cerca de Liège. Fue capturada en 1676 gracias a un agente encubierto como sacerdote.

Juicio, condena y ejecución

Durante el largo proceso (29 abril – 16 julio 1676) la acusada se negó a confesar, aun bajo tortura de agua (se le obligó a beber 28 l). Fue sentenciada a muerte pública. El 17 julio 1676 fue decapitada a sangre fría en la Place de Grève, con los restos incendiados y sus cenizas arrojadas al Sena.

La leyenda de la santidad

Algunos contemporáneos, impresionados por su piedad en la prisión, la consideraron una santa. El confesionario del Padre Pirot relató que ella le preguntó si existían crímenes imperdonables; al recibir la respuesta negativa, murió en paz, según sus propias palabras.

Revisiones historiográficas

Investigadores modernos, como Agnès Walch, han cuestionado la versión tradicional. Sostienen que Sainte‑Croix pudo haber liderado los asesinatos y que la marquesa estuvo en gran medida indefensa durante el juicio, influenciada por intrigas políticas que buscaban implicar a Pennautier.

Asimismo, se ha debatido si la muerte de Henrietta de Inglaterra en 1670 estuvo vinculada a los venenos de Brinvilliers; estudios recientes apuntan a una porfiria aguda intermitente, no a envenenamiento.

Conclusión

La historia de la marquesa de Brinvilliers combina crímenes reales, persecuciones judiciales y la construcción de una figura casi mítica. Su caso sigue siendo objeto de estudio para comprender la compleja interacción entre poder, género y justicia en la Francia del siglo XVII.

La marquesa de Brinvilliers, figura del caso de los venenos

La marquesa de Brinvilliers, figura del caso de los venenos

Publicación anterior