Jules Mazarin (en italiano Giulio Mazarino) (1602‑1661), conocido como el Cardenal Mazarin, fue un hábil diplomático y político que sirvió al papado y a los reyes de Francia, sucesor de Richelieu.
Orígenes
Nació el 14 de julio de 1602 en Pescina, entonces bajo dominio español, en la región de Abruzzo, sur de Italia. Sus padres vivían en Roma, donde pasó su infancia. Su padre, Pierre de Mazarino, provenía de una familia acomodada de Sicilia; el apellido Mazarin deriva de Castel‑Mazarino. Gracias a la educación recibida, Pierre se convirtió en notario y, mediante el apoyo de la familia Colonna, llegó a ser chambelán y administrador de sus dominios, lo que le permitió mejorar la situación económica de la familia.
Pierre contrajo matrimonio con Hortensia Buffalini, una joven de la nobleza de Città di Castello (Umbría). De esta unión nacieron dos hijos varones y cuatro hijas; el mayor, Jules, recibió el nombre de su abuelo.
Al servicio del Papa
En 1627, en el marco de la Guerra de Sucesión de Mantua, Mazarin, entonces joven oficial, se alistó como capitán de infantería y participó en campañas en Loreto y Ancona. Su talento para la disciplina y la organización llamó la atención de los altos mandos papales.
Durante la legación papal en Montferrato, fue nombrado secretario de la misión. Gracias a su agudeza diplomática, logró influir en las negociaciones con la Corona española y contribuyó al Tratado de Cherasco (6 de abril de 1631), que favoreció los intereses franceses en el norte de Italia. El cardenal Richelieu quedó tan impresionado que lo invitó a París y le otorgó generosos obsequios.
Primeros contactos con Francia
En 1634 fue vice‑legado de Avignon y, poco después, nuncio en París (1634‑1636). Sus inclinaciones hacia Francia provocaron su regreso a Avignon y retrasaron su elevación al cardinalado, pese a los esfuerzos de Richelieu.
Richelieu, cansado y buscando un sucesor fiable, mantuvo a Mazarin cerca y le confió misiones diplomáticas clave. La reina Ana de Austria, futura regente, quedó especialmente agradecida tras un episodio en el que Mazarin le ofreció una generosa suma de dinero; ella aceptó y su favor consolidó la posición del cardenal en la corte.
Al servicio de los reyes de Francia
Naturalizado francés en abril de 1639, Mazarin se incorporó al servicio del rey Luis XIII y de Richelieu. En diciembre de 1640 consiguió la adhesión de los príncipes de Saboya al proyecto francés y, al año siguiente, recibió la tiara cardinalicia.
Tras la muerte de Richelieu (5 de diciembre de 1642), Mazarin fue nombrado Primer Ministro de Estado, como había recomendado su predecesor. Tras la muerte de Luis XIII en 1643, la reina regente Ana de Austria lo nombró primer ministro, convirtiéndose en el principal guía del joven Luis XIV.
Su gobierno enfrentó la oposición de la nobleza, que culminó en la Fronda (1648‑1653). Las medidas fiscales para financiar la guerra de los Treinta Años y los conflictos posteriores provocaron revueltas, saqueos y una grave epidemia que diezmó la población de la región parisina.
Aunque logró la paz de Westfalia (1648) y consolidó la monarquía absoluta, su política tributaria y su estilo autoritario le valieron críticas. Murió el 9 de marzo de 1661 en el Château de Vincennes tras una larga enfermedad.
Enriquecimiento personal
Desde el inicio de su gestión, Mazarin mezcló los fondos del Estado con los suyos, recibiendo sobornos y aprovechando quiebras bancarias para adquirir obras de arte (Titian, Caravaggio, Rafael) y objetos de valor. Contrató a Jean‑Baptiste Colbert para administrar su fortuna y surgieron las “mazarinadas”, canciones populares que protestaban contra sus abusos.
Su muerte y legado
Dos días antes de fallecer, Mazarin recomendó al rey a sus tres principales ministros: Michel Le Tellier, Nicolas Fouquet y Hugues de Lionne. Al día siguiente, bajo la influencia de Colbert, aconsejó al rey que desconfíe de Fouquet y favorezca a Colbert como intendente de finanzas.
En su testamento legó la mayor parte de sus bienes al rey, evitando un inventario que pudiera revelar sus prácticas. También destinó la construcción del Collège des Quatre‑Nations (hoy Institut de France).
Herencia
Al morir, dejó una fortuna estimada en 35 millones de libras, de las cuales 8 millones eran efectivo, una suma sin precedentes en el Antiguo Régimen. Su riqueza provino de cargos eclesiásticos, especulación con fondos públicos y maniobras financieras durante la Fronda.
Vínculos familiares
Las hermanas de Mazarin –Olympe, Marie, Hortense y Marianne Mancini– se convirtieron en figuras destacadas de la aristocracia francesa, famosas por su belleza y sus alianzas matrimoniales. Marie Mancini fue el gran amor juvenil de Luis XIV; Hortense se casó con Armand‑Charles de la Porte, duque de Mayenne; Olympe, conde de Soissons, fue madre del príncipe Eugenio de Saboya. Su hermano Philippe se casó con Diane de Thianges, y sus descendientes llegaron a estar vinculados con la familia Grimaldi de Mónaco.
El supuesto romance secreto entre Mazarin y la reina Ana de Austria sigue siendo materia de debate, aunque su correspondencia revela una relación estrecha y compleja.