Los Penates: protectores del hogar romano
En la religión doméstica de la Roma antigua, los Penates eran divinidades encargadas de velar por la casa y por la familia. Se les consideraba guardianes de la vivienda, de los bienes familiares y de los antepasados que habían fallecido.
Culto y lugar de veneración
Los Penates solían honrarse en un pequeño santuario interno llamado lararium, situado típicamente en el atrio o en una zona privada de la vivienda. Cada día, los miembros del hogar ofrecían ofrendas de alimentos, vino y pequeños presentes para asegurar su protección.
Representación iconográfica
En el arte romano, los Penates aparecen frecuentemente como dos jóvenes ataviados con togas y portando cuernos de la abundancia (cornucopias). Esta imagen simboliza la prosperidad y la seguridad que se esperaba de su tutela.
Relación con los Lares
Junto a los Penates, el lararium también alberga a los Lares, otras deidades domésticas que custodian el terreno y el vecindario. Mientras los Lares protegen el espacio exterior y el entorno inmediato, los Penates cuidan el interior de la casa y la continuidad generacional.