Origen del nombre
Las rosas recibieron su nombre del vocablo griego rhodon, que significa ‘rojo’. En la antigüedad, las primeras rosas cultivadas eran de ese color, lo que consolidó la asociación.
Con el paso del tiempo, la horticultura produjo variedades en una amplia gama de tonos – blanco, rosa, amarillo, púrpura y más – pero la denominación “rosa” se mantuvo, conservando su raíz etimológica.