Los médicos del Antiguo Egipto desarrollaron técnicas médicas sofisticadas, que incluían cirugías, curaciones y la inmovilización de fracturas.
Técnicas quirúrgicas
Realizaban intervenciones para tratar heridas, abscesos o tumores, empleando instrumentos como bisturíes, cuchillos, pinzas y suturas.
Practicaban la trepanación, que consistía en perforar el cráneo para aliviar presión o extraer objetos extraños.
Vendajes y curación de heridas
Utilizaban materiales como lino, algodón y papiro para confeccionar vendajes ajustados que favorecían la cicatrización y prevenían infecciones.
Aplicaban ungüentos y polvos de sustancias naturales para acelerar la recuperación.
Inmovilización de huesos rotos
Dominaban la fijación de fracturas mediante férulas hechas de madera, cuero o cañas, adaptadas al contorno de la zona lesionada y a menudo decoradas.
Anestesia
Hay evidencia de que empleaban opiáceos y mandrágora, plantas con propiedades analgésicas y sedantes, para aliviar el dolor durante los procedimientos.
Textos médicos
El Papiro de Edwin Smith (c. 1600 a.C.) es uno de los primeros documentos quirúrgicos conocidos; describe lesiones, suturas y la fijación de fracturas con gran detalle.
Especialización médica
Existían médicos especializados en odontología, oftalmología, ginecología y medicina interna.
Técnicas de momificación
El conocimiento anatómico adquirido al momificar cuerpos contribuyó al desarrollo de la práctica médica, proporcionando valiosa información sobre la anatomía y la fisiología.
A pesar de estos avances, la medicina egipcia seguía limitada por el conocimiento y la tecnología de su época.