Mitos y realidad
Contrario a la creencia popular, los soldados romanos no transportaban una olla de cocina individual.
En el campamento utilizaban comederos de campaña (cucharas, cuencos y tazas) y, para cocinar, grandes calderos y otras piezas de hierro que se repartían entre varios legionarios.
Estos utensilios, al ser pesados y voluminosos, se guardaban en los puestos de cocina y se compartían, lo que facilitaba la logística del ejército.