Historia antigua

La larga migración del ser humano

Es muy probable que los primeros pobladores de América hayan llegado desde el continente asiático, probablemente desde las estepas siberianas o la zona del sudeste asiático. Los estudios de etnología, lingüística, arqueología y genética han revelado fuertes similitudes entre los grupos humanos de esas regiones y los pueblos originarios americanos, aunque algunas poblaciones sudamericanas presentan rasgos que sugieren influencias melanesias o australianas.

Los primeros humanos cruzaron el estrecho de Bering hace aproximadamente 15.000 años, avanzando por la costa del Pacífico y, más tarde, adentrándose en el interior del continente. Coprolitos hallados en cuevas de Oregon demuestran que, hace más de 13.000 años, convivían dos civilizaciones distintas. Los análisis genéticos indican al menos tres oleadas migratorias desde Asia que poblaron Norte y Sudamérica. Todos los restos fósiles hallados en territorio americano pertenecen a Homo sapiens.

La larga migración del ser humano

La cultura Clovis

Clovis, localidad de Nuevo México, es famosa por sus puntas de lanza talladas con precisión, con una ranura longitudinal en cada cara. Estas puntas, conocidas como puntas Clovis, aparecen en excavaciones de todo Norteamérica. Los clovis eran cazadores nómadas que seguían las rutas migratorias de grandes mamíferos, acampaban en riberas de ríos y, en invierno, se refugiaban en cuevas. Complementaban su dieta con frutos y bayas, pero la carne constituía su principal alimento, como lo evidencian los huesos de animales encontrados en sus sitios.

En pocos siglos, los clovis se expandieron por las costas de Norteamérica hasta llegar al sur de México. Su repentina desaparición ha generado varias hipótesis: algunos investigadores apuntan a cambios climáticos que redujeron los recursos hídricos y, por tanto, la disponibilidad de presas; otros sugieren que la abundancia inicial provocó un rápido crecimiento demográfico, agotando los recursos y colapsando la población.

El Hombre de Kennewick

Los restos conocidos como el Hombre de Kennewick, datados en unos 8.500 años, fueron descubiertos en 1996 a orillas del río Columbia, en el estado de Washington. El análisis de su ADN mostró una estrecha relación con los pueblos nativos americanos y apenas conexiones remotas con los ainu de Japón o poblaciones de Polinesia.

La larga migración del ser humano

Comparaciones más detalladas indican afinidades genéticas con tribus de la Reserva Colville, también en Washington, aunque no se puede asignar a una tribu específica. Tras la extinción de los grandes mamíferos de la edad de hielo, los grupos cazadores se dedicaron al bisonte; durante más de 10.000 años los sucesores de la cultura Clovis siguieron cazando bisontes en las llanuras.

La larga migración del ser humano

Hace unos 10.500 años el bisonte dominaba el paisaje y se hallaba en todos los yacimientos arqueológicos de la región. La caza masiva se documenta en sitios como Olsen‑Chubbuck, donde se encontraron más de 140 cadáveres depositados hace unos 8.500 años. Estas matanzas eran eventos comunitarios anuales.

En el extremo norte, los recursos escasos obligaron a pequeñas poblaciones a migrar estacionalmente. Los primeros en llegar fueron los Na‑Dene, cazadores‑recolectores de bosques que se expandieron hacia el sur, el oeste y el interior, dando origen a los pueblos Athapaskan, entre ellos los modernos Navajo y Apache. Posteriormente, los grupos Eskimó‑Aleutianos (o paleoindios) cruzaron antes de que desapareciera el puente de Bering. Conservando rasgos lingüísticos siberianos, los esquimales se dispersaron miles de kilómetros por el continente y se separaron de los aleutianos hace unos 4.000 años.