Introducción
Un equipo de investigadores de la Hackensack Meridian School of Medicine, Seton Hall University, la Icahn School of Medicine at Mount Sinai y SUNY Downstate College of Medicine propone que la extinción de los neandertales estuvo vinculada a infecciones crónicas del oído.
Estructura del tubo de Eustaquio
Los neandertales presentarían tubos de Eustaquio con una inclinación muy plana, similar a la de los bebés humanos. En los niños, esa posición favorece la acumulación de bacterias y provoca otitis recurrentes. A medida que los humanos modernos crecen, el tubo se vuelve más vertical, mejorando el drenaje y reduciendo la incidencia de infecciones. En los neandertales, la inclinación plana persistía durante toda la vida adulta, manteniendo el riesgo de otitis.
Consecuencias de las infecciones
Una otitis no tratada puede derivar en meningitis, infecciones respiratorias, pérdida de audición o incluso neumonía. En la época prehistórica, sin antibióticos, estas complicaciones habrían sido prácticamente incurables.
Impacto en la supervivencia
La falta de audición comprometía la detección de depredadores y la coordinación en la caza, mientras que la dificultad para respirar reducía la capacidad de los neandertales para perseguir presas o escapar de peligros. Estas desventajas habrían limitado su competencia por recursos frente a Homo sapiens.

Conclusión evolutiva
Desde esta perspectiva, no sorprende que Homo sapiens haya prevalecido en el desafío evolutivo.