El proceso de fabricación del ankh
El ankh, símbolo jeroglífico que representa la vida, tiene la forma de una cruz con un bucle en la parte superior. Los artesanos del Antiguo Egipto lo producían mediante la técnica de cera perdida (lost‑wax casting).
Pasos básicos
1. Modelado en cera: se esculpía un modelo exacto del ankh usando cera blanda.
2. Recubrimiento: el modelo de cera se cubría con una capa gruesa de arcilla, creando un molde sólido.
3. Fundición de la cera: el conjunto se calentaba; la cera se fundía y fluía a través de un pequeño orificio en la base del molde, quedando un hueco vacío en forma de ankh.
4. Vertido del metal: una vez vaciado el molde, se vertía metal fundido (cobre, bronce o, en casos especiales, oro) dentro del espacio dejado por la cera.
5. Enfriamiento y extracción: al solidificarse el metal, se rompía la capa de arcilla, revelando el ankh metálico.
6. Acabado: el objeto se pulía y, si se deseaba, se grababan detalles decorativos.
Esta técnica permitía reproducir con gran precisión el delicado contorno del bucle superior y la cruz, garantizando que cada ankh fuera una réplica fiel del modelo original.