Limpieza de trincheras
Los lanzallamas se emplearon principalmente para desalojar a los soldados enemigos de sus trincheras. El calor intenso y el alcance de la llama resultaban muy eficaces para eliminar a los combatientes atrincherados.
Impacto psicológico
El terror que provocaba ver una llama devorando a los combatientes generaba miedo y desmoralizaba al enemigo.
Combate cercano y asaltos
En ocasiones, los lanzallamas se usaron en combates a corta distancia y en incursiones, proporcionando fuego de cobertura y abriendo paso para la infantería que avanzaba.
Defensa de posiciones fortificadas
Algunas fuerzas los colocaron en fortalezas o búnkeres para rechazar ataques de infantería.
Limitaciones en la Primera Guerra Mundial
Alcance y movilidad
Los modelos iniciales tenían un alcance limitado y requerían tanques de combustible voluminosos, lo que dificultaba su desplazamiento en el terreno irregular de la guerra de trincheras.
Vulnerabilidad del operador
Los soldados que manejaban el arma estaban expuestos al fuego enemigo; además, los tanques de combustible podían ser alcanzados, provocando explosiones.
Condiciones ambientales
La lluvia intensa o los vientos fuertes dispersaban la llama, reduciendo considerablemente su efectividad.
Debido a estas limitaciones y al riesgo que suponían, el uso de los lanzallamas quedó restringido en comparación con las armas de fuego convencionales.