Durante la era de la Reconstrucción (1865‑1877), surgieron varios grupos paramilitares blancos que buscaban frenar los avances políticos y civiles de los afroamericanos en el Sur de EE. UU.
Liga Blanca
La Liga Blanca fue una organización paramilitar que operó principalmente en Luisiana, Misisipi y Carolina del Sur. Sus miembros, en su mayoría blancos sureños, se oponían a las políticas de Reconstrucción del gobierno federal, especialmente al derecho al voto y a la ciudadanía plena de los afroamericanos.
Utilizaban la intimidación, la violencia y el fraude electoral para suprimir el voto negro, interrumpir reuniones republicanas y desestabilizar los gobiernos estatales liderados por republicanos. Sus tácticas incluían asesinatos, linchamientos, quema de propiedades y colaboraciones con la Ku Klux Klan.
Caballeros de Camelia
Los Caballeros de Camelia fueron otro grupo supremacista que se destacó en Luisiana y Misisipi. Al igual que la Liga Blanca, su objetivo era mantener la supremacía blanca y evitar que los afroamericanos ejercieran sus derechos políticos y civiles.
Funcionaban como una sociedad secreta: sus miembros se disfrazaban y utilizaban métodos clandestinos para perpetrar asesinatos, tiroteos, azotes y daños a la propiedad contra líderes republicanos, activistas afroamericanos y blancos que apoyaban la Reconstrucción.
Estas acciones contribuyeron al bloqueo de los derechos de los afroamericanos, al debilitamiento de los esfuerzos de Reconstrucción y al mantenimiento de estructuras de poder racistas en el Sur.
En conjunto, la Liga Blanca y los Caballeros de Camelia ejemplifican la resistencia violenta contra la igualdad racial durante la Reconstrucción, dejando una huella profunda en la historia del Sur estadounidense.