La última gran resistencia de los pueblos indígenas contra la expansión de los colonos blancos en el Viejo Noroeste tuvo lugar en 1832. Fue liderada por el jefe Black Hawk, quien encabezó lo que se conoce como la Guerra de Black Hawk.
Esta revuelta marcó el final de los enfrentamientos armados significativos en la región, pues después de la derrota de Black Hawk, la mayoría de las tribus fueron forzadas a ceder sus tierras y trasladarse a reservas.