Escapar de la esclavitud era una empresa peligrosa. La mayoría de los esclavos elegían hacerlo bajo el manto de la noche, ya que varias condiciones favorecían su huida.
- La oscuridad ofrecía cobertura. En la penumbra era más fácil ocultarse de los perseguidores, sobre todo en plantaciones rurales donde había menos testigos.
- Menor vigilancia nocturna. Durante el día los dueños y capataces estaban ocupados en los campos; por la noche la vigilancia se reducía, facilitando la fuga.
- Avanzar antes del amanecer. Salir de noche permitía ganar distancia antes de que la luz del día alertara a los guardias, aumentando las probabilidades de llegar a la libertad.
- Mayor disponibilidad de ayuda. Redes clandestinas como el ferrocarril subterráneo y comunidades de libres estaban más activas durante la noche, ofreciendo apoyo a los fugitivos.
Por estas razones, la noche se convirtió en el momento más seguro para intentar la fuga.