La llamada moneda Liberty de 1922 nunca fue diseñada ni acuñada por la Casa de la Moneda de EE. UU., a pesar de la creencia popular de que existió.
Al no haber sido emitida oficialmente, cualquier pieza que se presente como “Liberty 1922” es una falsificación o una emisión privada. Por ello, su valor numismático es nulo y, si se trata de una pieza de fantasía, solo tiene valor para coleccionistas de objetos curiosos, generalmente bajo.