Historia antigua

Guerra de la Sal: la vergonzosa represión de los mercenarios del Papa

Guerra de la Sal: la vergonzosa represión de los mercenarios del Papa

Orígenes de la Guerra de la Sal

La Guerra de la Sal fue la consecuencia de la revuelta de los habitantes de Perugia contra el Papa Pablo III (Alessandro Farnese).

Perugia disfrutó de condición de ciudad libre hasta 1370, cuando pasó a formar parte del Estado papal. Los peruginos mantuvieron varios privilegios, como la exención del impuesto sobre la sal y la jurisdicción de sus propios jueces, en lugar de los tribunales papales.

En aquella época la sal era un recurso esencial para conservar alimentos, por lo que su tributación representaba una carga económica importante. A finales del siglo XV los papas comenzaron a vulnerar esos privilegios e intentaron imponer su autoridad de forma absoluta, lo que provocó la resistencia de la población.

La crisis de 1539 y la imposición del nuevo impuesto

En 1539 una serie de desastres arruinaron la cosecha, generando escasez de alimentos y un fuerte aumento de los precios.

Sobre esta difícil situación, el Papa Pablo III exigió un nuevo impuesto sobre la sal para todos los súbditos de su Estado, violando el acuerdo que había permitido a Perugia conservar su exención.

La rebelión y la represión papal

Los peruginos protestaron sin ser escuchados y, en abril de 1540, estalló la revuelta. El Papa envió tropas bajo el mando de su sobrino Pierluigi Farnese y del capitán mercenario Alessandro da Terni, quienes saquearon la ciudad de forma despiadada.

Las fuerzas papales, compuestas por unos 2.000 soldados mayormente mercenarios, fueron enfrentadas por un pequeño contingente dirigido por Rodolfo Baglioni, enviado por Cosimo de' Medici. Aun así, los papistas derrotaron a los peruginos y tomaron la ciudad.

El 4 de junio de 1540 los ejércitos papales entraron en Perugia y establecieron el impuesto sobre la sal. Muchos habitantes prefirieron abandonar la ciudad antes que vivir bajo el dominio papal.

La Fortaleza de Pablo y la dominación papal

El Papa ordenó la construcción de una imponente fortaleza, conocida como la "Fortaleza de Pablo", cuya justificación oficial era proteger la ciudad, aunque en realidad servía para impedir nuevas rebeliones.

Durante siglos la fortaleza simbolizó el poder papal y la opresión de Perugia. Sólo en 1559, bajo el pontificado de Julio III, se concedió parcialmente la autonomía a los peruginos. La ciudad permaneció bajo dominio papal hasta la disolución del Estado papal en 1860, después de que las tropas papales sofocaran otra insurrección en 1859.

Guerra de la Sal: la vergonzosa represión de los mercenarios del Papa

Papa Pablo III.