Robert E. Howard narró que su personaje más famoso, Conan el bárbaro, comenzó como bandido; tras mil batallas y aventuras, terminó como rey por sus propios méritos.
Esa escalada social, de la sangre y el fango al trono, no es sólo fruto de la imaginación. La historia ofrece casos reales, y uno de los más fascinantes es el de Momchil, héroe épico de Bulgaria.
Momchil aparece en varios relatos del folklore eslavo tradicional, una especie de Cid o Roldán incansable contra los turcos. Su muerte, traición incluida, ha inspirado libros, óperas y otras manifestaciones artísticas. Su figura está tan vinculada a la historia búlgara que varias localidades llevan su nombre, y protagonizó uno de los episodios más curiosos de la Guerra Civil bizantina del siglo XIV (también conocida como la Segunda Guerra Civil de los Palaiologos).

El contexto político (1341‑1345)
En 1341 falleció el emperador Andrónico III Palaiologos, quien había dedicado su vida a frenar la inexorable expansión otomana. Su hijo, el joven Juan V, tenía apenas nueve años cuando estalló una grave lucha por el poder. Los sectores medios y bajos apoyaron a los regentes (la viuda Ana de Saboya y el duque Alejo Apocaucó), mientras la nobleza se alineó con el ministro Juan Kantakúzenos.
La división también fue religiosa: Kantakúzenos contaba con el respaldo de los hesicistas (monjes ascéticos) frente al patriarca Juan Kalekas, que defendía la ortodoxia del trono. El ministro intentó un golpe y proclamarse emperador, pero la resistencia desencadenó una guerra civil.
En medio del caos, agravado por la peste negra, los turcos retomaron su expansión, al igual que los serbios (que controlaban la actual Albania, Epiro y gran parte de Macedonia) y los búlgaros (que ocupaban la zona norte del río Evros).
Momchil, el haiduc
En ese escenario surge Momchil, un carismático haiduk (bandido) que supo aprovechar la inestabilidad fronteriza para saquear a ambos bandos. Lideraba un contingente de unos dos mil hombres, que ofrecía como mercenarios.

Antes de morir, Andrónico había contratado a Momchil para proteger la región de Merope, una zona montañosa entre Grecia y Bulgaria. Era el clásico “si no puedes vencer al enemigo, únete a él”. Sin embargo, los haiduks siguieron saqueando, de modo que tanto búlgaros como bizantinos estaban insatisfechos. Momchil cambió de señor y pasó al servicio del rey serbio Esteban Uroš IV Dušan, donde conoció a Juan Kantakúzenos, que planeaba usurpar el trono bizantino.
Kantakúzenos le ofreció a Momchil el mando de Merope a cambio de su apoyo. Pero la lealtad de un mercenario es voluble; en 1344 cambió de bando y se alió con el joven emperador Juan V, que le prometió mayores recompensas.
Así, Momchil derrotó repetidamente a los turcos bajo las órdenes de Juan V, y luego volvió a enfrentarse a su antiguo patrón, Kantakúzenos. Este, reconociendo su valor, le concedió el título de sebastócrata y, poco después, el de despota (título equivalente al latín dominus, que lo vinculaba a la familia real).
El breve reinado independiente
Con tanto poder acumulado, a mediados de 1344 Momchil decidió actuar por cuenta propia, gobernando de facto Merope y la costa del Egeo. Estableció su capital en la recién conquistada ciudad de Xánthi, provocando la ira de Constantinopla, que al año siguiente envió un ejército para someterlo.

El contingente bizantino‑turco estaba formado por unos veinte mil soldados, entre ellos tropas bizantinas y turcos del beylik de Aydin, bajo el mando del general otomano Umur Beg. Momchil solo contaba con cinco mil infantes y trescientos caballeros, insuficientes para una batalla campal. Optó por una defensa estática en la ciudad de Periteorion**, pero los habitantes le cerraron las puertas por temor a represalias. Sin opción, se refugió en ruinas fuera de la muralla.
El 7 de julio de 1345 se libró el enfrentamiento decisivo. La caballería búlgara fue aniquilada por arqueros bizantinos‑turcos, que luego enviaron a sus jinetes a completar la masacre. Momchil cayó muerto en el combate, aún con su arma en la mano. Kantakúzenos, que había perdonado a la esposa de Momchil, recuperó el control de Merope.
Dos años después, Kantakúzenos firmó un acuerdo para gobernar conjuntamente con Juan V durante una década, pero rompió el pacto intentando pasar el trono a su hijo. En 1354 fue obligado a abdicar. Se retiró a la vida monástica en el Monte Athos, mientras los otomanos consolidaban su dominio en los Balcanes y Momchil pasaba a la historia como leyenda nacional búlgara.