Historia antigua

1972, el año más violento del conflicto en Irlanda del Norte: Domingo Sangriento, el Abercorn y Donegall Street

1972, el año más violento del conflicto en Irlanda del Norte: Domingo Sangriento, el Abercorn y Donegall Street

En 1972, el enfrentamiento entre republicanos y unionistas alcanzó niveles sin precedentes. El número de víctimas superó al del año anterior y, el 30 de enero, tuvo lugar en Derry el tristemente célebre Domingo Sangriento, un episodio que impulsó a muchos jóvenes a incorporarse a organizaciones paramilitares.

Durante las últimas semanas de enero, el IRA intensificó sus acciones en la ciudad: cientos de tiroteos contra fuerzas de seguridad y varios atentados con bombas de clavo. La organización controlaba amplias zonas de Derry nacionalista, lo que aumentó su poder y la percepción de amenaza entre los unionistas. El 27 de enero, dos agentes de seguridad fueron asesinados en un ataque del IRA: un joven católico y otro protestante.

El Domingo Sangriento

Soldados del Regimiento de Paracaidistas y del primer batallón dispararon contra una manifestación católica a favor de los derechos humanos que había sido declarada ilegal (desde agosto de 1971 estaban prohibidas todas las manifestaciones y desfiles en el norte). Para impedir que la marcha alcanzara el centro comercial y los barrios protestantes, las fuerzas de seguridad erigieron barricadas en las calles de Derry.

Los manifestantes que se quedaron frente a las barricadas empezaron a lanzar piedras y objetos para intimidar a los soldados, que respondieron con gases lacrimógenos, cañones de agua y, a partir de las 16:00, comenzaron a arrestar a los participantes. La operación militar se extendió al barrio católico de Bogside, provocando una masacre: trece muertos y trece heridos, entre los que uno resultó gravemente herido y falleció después, convirtiéndose en la decimocuarta víctima. Todas las víctimas eran católicas.

El IRA, tanto la facción provisional como la oficial, negó haber planeado el ataque contra las fuerzas de seguridad. El ejército afirmó haber disparado tras recibir ataques de hombres armados y bombas de clavo, aunque testigos y participantes aseguraron que no hubo enfrentamiento previo y que los soldados no incautaron armas. Martin McGuinness, entonces oficial del IRA de 21 años, declaró que ese día se había acordado no enfrentarse al ejército. Sin embargo, algunos testigos escucharon un disparo antes de las 16:00.

El sacerdote católico Edward Daly, presente en la marcha, quedó inmortalizado en televisión y fotografías al agitar un pañuelo blanco mientras intentaba proteger a un joven de 17 años herido por los disparos.

En 1998, el entonces primer ministro británico Tony Blair ordenó una investigación judicial del episodio, que no solo cobró catorce vidas, sino que también provocó un aumento del reclutamiento en los grupos paramilitares y tensó las relaciones entre Irlanda e Inglaterra.

Escalada de violencia

La ira nacionalista desembocó en protestas intensas en la República, que culminaron con la quema de la embajada británica en Dublín. El Parlamento británico también vivió momentos de tensión y toda la isla se sumió en un estado de shock. Como escribió Sir John Peck en sus memorias, la violencia no tardó en escalar.

Semanas después, el IRA oficial intentó vengarse con un ataque contra la sede del Regimiento de Paracaidistas en Aldershot. El atentado falló, pero cobró la vida de un capellán católico, un jardinero y cinco mujeres civiles vinculadas al cuartel. El informe del juez Lord Widgery concluyó que la actuación de los paracaidistas fue casi temeraria y que, de no haber intentado arrestar a los manifestantes, el día habría transcurrido sin incidentes graves.

El atentado al Abercorn

En marzo, el IRA colocó una bomba en el popular pub de Belfast conocido como Abercorn. La explosión, ocurrida un domingo por la tarde, mató a dos jóvenes mujeres y dejó a más de setenta personas heridas, entre ellas cinco con mutilaciones graves y tres que perdieron la vista. El Hospital Royal Victoria activó por primera vez su plan de respuesta a desastres; los médicos describieron heridas nunca antes vistas, con víctimas cubiertas de polvo negro y tierra.

Explosión en Donegall Street

Dos semanas después, una bomba de 200 lb (aprox. 90 kg) explotó en un coche estacionado en Donegall Street, en el centro de Belfast. El atentado dejó siete muertos y más de 150 heridos, muchos de los cuales huían de una segunda amenaza explosiva en una calle paralela. El Belfast Telegraph describió la escena como "un campo de batalla cubierto de polvo y humo". La devastación sacudió el corazón de Belfast y, con ella, a toda Irlanda del Norte.

Bibliografía

  • English, R. (2003). Armed Struggle: The History of the IRA. Bread, pp. 148‑152.
  • McKittrick, D., & McVea, D. (2002). Making Sense of the Troubles: The Story of the Conflict in Northern Ireland. New Amsterdam Books, pp. 88‑96.

Este artículo forma parte del Concurso de Microensayo y Microrelato II Deserta Ferro (categoría microensayo). La documentación, veracidad y originalidad del texto son responsabilidad exclusiva del autor.