Arquitectura griega
La arquitectura griega se distingue por sus proporciones armónicas, simetría y sencillez. Los templos, edificio público más importante, reflejaban la grandeza de dioses y diosas. Su planta era rectangular y estaba rodeada por una columnata que sostenía un frontón.
Las columnas se presentaban en tres órdenes clásicos: dórico, jónico y corintio.
Arquitectura romana
Los romanos adoptaron el legado griego, pero introdujeron nuevas soluciones estructurales, como el arco y la bóveda, que les permitieron construir obras más prácticas y de mayor escala: templos, baños, acueductos y puentes.
Elementos clave de ambas tradiciones
- Columnas: Soportan el techo y decoran la fachada. Fabricadas en piedra y a menudo talladas con motivos elaborados.
- Frontones: Áreas triangulares sobre la columnata, usualmente ornamentadas con esculturas de dioses, héroes o escenas mitológicas.
- Entablamento: Conjunto situado entre la columna y el frontón, dividido en arquitrabe, friso y cornisa.
- Arcos: Innovación romana que permitió cubrir luces mayores sin necesidad de vigas pesadas; formados por dovelas de piedra.
- Bóvedas: Estructuras curvas que cubrían grandes espacios, como los interiores de baños y templos, mediante la unión de piedras en forma de cuña.
Legado
Los órdenes clásicos (dórico, jónico y corintio) siguen utilizándose en la arquitectura contemporánea. Los principios de simetría, proporción y armonía, desarrollados por griegos y romanos, continúan guiando a los arquitectos de hoy.